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sábado, 31 de agosto de 2013

Cake de naranja y almendras

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La receta de hoy es muy sabrosa y muy fácil de hacer. Pero lo mejor de todo es que queda preciosa.

Cuando vuestros invitados, amigos y/o familiares vean este hermoso pastel, vais a ser la estrella de la fiesta.

Para mí este pastel evoca una fresca tarde de verano, sentada en el jardín, compartiendo con algunas amigas, charlando y riendo. ¿Demasiado bucólico? Parece que los aires sureños que está respirando mi hija Pilar me están alcanzando…  ;)

P1100243Ingredientes
 
Para el bizcocho
  • 225 g de mantequilla derretida
  • 6 huevos
  • 330 g de azúcar
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 225 g de harina leudante
  • 165 g de almendra molida
Naranja confitada y almíbar
  • 325 g de azúcar
  • 175 ml de agua
  • 2 o 3 naranjas medianas cortadas en rodajas finas
Estas cantidades son para un molde redondo de 20 o 22 centímetros (8 o 9 pulgadas).

Procedimiento

Lo primero es lo primero. Vamos a hacer las naranjas confitadas y el almíbar.

Calentamos el azúcar y el agua en una sartén grande a fuego medio, revolviendo hasta que el azúcar se haya disuelto. Agregamos las naranjas y cocinamos a fuego lento durante 15 minutos, hasta que estén confitadas. Reservamos.

Ahora el bizcocho. Precalentamos el horno a 160 º C (320 º F). Preparamos el molde, untándolo con mantequilla y cubriendo el fondo y los lados con papel de horno.

P1100242Batimos los huevos, el azúcar y la vainilla a velocidad media-alta hasta que la mezcla tenga un tono más claro, con la textura de unas natillas ligeras y haya triplicado su volumen. A continuación, añadimos la harina tamizándola. Agregamos lentamente la mantequilla derretida y la almendra molida. Removemos hasta que todo esté bien mezclado, pero sin batir demasiado.

Colocamos las rodajas de naranja en el fondo y los laterales del molde. Reservamos el sirope.

Vertemos la masa sobre las naranjas (con cuidado de que no se muevan) y horneamos durante 60-75 minutos (dependiendo del horno). Comprobamos después de 60 minutos.  Un palillo insertado en el centro saldrá limpio.

Desmoldamos sobre una rejilla y echamos el almíbar por encima, mientras que el pastel esté todavía caliente. Esperamos a que se enfríe completamente antes de servir.

¡Qué aproveche!

Receta adaptada del libro Un goûter a Londres

sábado, 10 de agosto de 2013

Pimientos rellenos de bacalao y gambas

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Ingredientes
Para 4
  • 2 pimientos rojos grandes
  • 1 ó 2 puerros (sólo la parte blanca)
  • 1 diente de ajo
  • 250 gr. de bacalao desalado
  • 200 gr. de gambas peladas
  • 200 ml. de nata líquida
  • 2 huevos
  • aceite de oliva virgen extra
  • sal y pimienta
  • queso rallado para espolvorear (opcional)
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Procedimiento

Lavamos los pimientos y los cortamos por la mitad, a lo largo, mateniendo el rabito. Retiramos las pepitas y los colocamos en una placa de horno con un poco de aceite. Introducimos en el horno precalentado a 200º C durante 20 minutos. Deben quedar cocidos pero firmes.

 Lavamos y troceamos el puerro. Calentamos en una sartén unas 4 cucharadas de aceite de oliva y salteamos, junto con el ajo, a fuego medio-bajo. Tras unos 10-15 minutos añadimos el bacalao cortado en trocitos (podemos utilizar migas) y las gambas. Cocinamos un par de minutos, salpimentamos con moderación (el bacalao aportará algo de sal) y reservamos para que temple.

 Mientras batimos el huevo y le añadimos la nata. Salpimentamos.

 Ahora añadimos este batido al sofrito de bacalao y gambas ya templado. Removemos bien y rellenamos con la mezcla los pimientos previamente asados.Si queremos podemos espolvorear la superficie con queso rallado (tipo Parmigiano-Reggiano, Grana Padano, Pecorino…)

Introducimos los pimientos rellenos en el horno precalentado a 180º C durante 15 – 20 minutos (o hasta que veamos que el centro está cuajado).

¡La cena está servida!

¡Qué aproveche!

Cupcakes de coco y piña

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Sé que durante el verano no nos apetece mucho encender el horno, pero estos cupcakes, con su aspecto invernal y su sabor tropical, bien merecen esos grados extra en nuestras cocinas.

Esta receta es del libro Cupcakes y muffins, de the hummingbird bakery. Están deliciosos y son aptos para niños; pero ¿qué me decís de añadir un poco de ron? ¡Cupcakes de Piña Colada! Perfectos para una fiesta en la playa o en la piscina, ¿no os parece?

Ahí lo tenéis, os dije que no era mala idea encender el horno en agosto…

Ingredientes
  • 1 taza de harina
  • ¾ taza de azúcar en polvo
  • 1 ½ cdta. de levadura en polvo
  • Una pizca de sal
  • 3 cucharadas de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente
  • ½ taza de leche de coco
  • ½ cdta. de extracto de vainilla
  • 1 huevo
  • 9 rodajas de piña en conserva, picadas en trozos pequeños
  • Coco desecado, para decorar
  • Frosting de coco
  • 2 tazas de azúcar glas, cernida
  • 5 cucharadas de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente
  • 2 cucharadas leche de coco
Procedimiento

Precalentamos el horno a 170 º C (325 º F). Forramos una bandeja de cupcakes con cápsulas de papel.
Ponemos harina, azúcar, polvo de hornear,  sal y mantequilla en una batidora eléctrica y batimos a velocidad baja hasta que obtengamos una consistencia arenosa y todo esté bien  combinado.

Mezclamos la leche de coco y el extracto de vainilla en un bol aparte y luego lo añadimos a la mezcla de harina a velocidad media hasta que estén bien mezclados.

Añadimos el huevo y batimos bien.

Dividimos la piña entre los moldes de papel. Repartimos la mezcla de los cupcakes entre los moldes, rellenándolos 2/3 partes y horneamos durante 20-25 minutos, o hasta que estén dorados y un palillo insertado en el centro salga limpio.

Dejamos enfriar un poco los bizcochos en la bandeja, y luego los pasamos a una rejilla para que terminen de enfriarse.

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Para el glaseado de coco

Batimos el azúcar y la mantequilla juntos en una batidora eléctrica a velocidad media-baja.
Bajamos la velocidad  y poco a poco añadimos la leche de coco. Una vez que toda la leche se ha incorporado, subimos la  velocidad y seguimos batiendo hasta que el frosting esté muy blanco, suave y esponjoso (5-10 minutos).

Cuando los cupcakes estén fríos, decoramos con el glaseado de coco y terminamos con una pizca de coco desecado por encima.

Para la versión de Piña Colada, yo usaría ¼ taza de ron y ¼ taza de leche de coco para la masa. Si es demasiado fuerte, podemos llenar la ½ taza hasta 2/3 con leche de coco y luego agregamos el ron hasta que termine de llenarse.

¡Qué aproveche!

Costillas barbacoa

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Esta receta es del libro de Ferran Adrià, La Comida de la Familia. Es muy sabrosa y fácil de hacer. Lo que la hace fuera de lo común es el toque de naranja que añadimos al final.

No necesitáis una barbacoa para hacerla, así que si estáis en la parte del mundo que comienza ahora el invierno, todavía podréis probar un poco del verano con estas costillas.

¡Hasta pronto!

Ingredientes

Para 6
  • 1,5 kg de costillar de cerdo sin cortar
  • La ralladura de media naranja
  • 300 g de salsa barbacoa
  • Sal
  • 300 ml. De agua
Procedimiento
 
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Precalentar el horno a 180 ºC (350 ºF).

Ponemos los costillares a punto de sal y los colocamos en una bandeja de horno, con el lado carnoso hacia arriba.

Repartimos la salsa barbacoa por encima del costillar, para que quede bien impregnado por la salsa.

Añadimos el agua por encima, diluyendo un poco la salsa.

Cocemos en el horno precalentado durante 90 minutos, recuperando la salsa cada 20 minutos y salseando las costillas para que no se sequen.

Una vez cocidas, cortamos las costillas, las disponemos en una fuente de servir y salseamos con la salsa bien caliente.

Terminamos añadiendo la ralladura de naranja por encima de las costillas.

¡Qué aproveche!

Aro de maíz nuevo

Con salsa de queso azul
Con salsa de queso azul

La receta que os traigo hoy es una adaptación de un clásico Panameño: Los bollos de maíz.

El bollo es un alimento de origen indígena a base de masa de maíz, yuca o plátano que se envuelve en hojas de maíz y se cuece o sancocha en agua hirviendo.

En Panamá los bollos pueden ser de maíz blanco, envueltos en hojas de caña de azúcar. Pueden ser “preñados” cuando van rellenos de carne de res o cerdo guisada (muy tradicionales en La Chorrera). También se pueden hacer de yuca y el maíz puede ser seco y pilado o maíz nuevo, como en la receta de hoy.

Se suelen tomar a cualquier hora del día, pero para mí el mejor momento es en el desayuno, con quesito blanco…

Esta manera de prepararlo es perfecta para todas aquellas personas que como yo viven fuera del terruño y no encuentran hojas de caña o de maíz para hacer unos buenos bollos preñaos.
Se hace muy rápido y está verdaderamente delicioso. Espero que os guste.

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Ingredientes
  • 6 mazorcas de maíz nuevo
  • 1 taza de leche evaporada
  • 4 cdas. de mantequilla
  • 1 cdta de sal
  • 2 cdas. de harina
  • 3 huevos
  • 2 cdas. de azúcar
  • 1 cdta. de polvo de hornear
  • 1 taza de queso fresco molido
Procedimiento

wpid-IMAG0506.jpgLavamos bien las mazorcas y quitamos los granos con un cuchillo bien afilado. Raspamos la “tusa” con la parte de atrás del cuchillo para sacar bien toda la pulpa del maíz. Vertemos todos los ingredientes en la licuadora y licuamos hasta que el maíz esté bien molido y tengamos una crema bastante homogénea.

Vertemos la mezcla en un molde de aro muy bien engrasado, tapamos con papel de aluminio y horneamos al baño María a 180 ºC (350°F) durante aproximadamente 30 minutos o hasta que al insertar un palillo éste salga limpio.

¡Qué aproveche!
 


Fuente: Revista A la mesa.

Pollo “Shanghái”

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Hace algunas semanas publiqué una receta “original” intentando recrear un plato que Clayton probó en un restaurante asiático en los Estados Unidos.

Todo empezó con un email entre amigos. Clayton sugirió a Stefan, que vive en Holanda, que intentase descifrar los ingredientes de la receta o que por lo menos lograse algo parecido. Stefan compartió este proyecto con John, que vive en Canadá y con todo aquel que quisiese subirse al carro.

Al final hemos sido muchos los que hemos intentado emular el famoso pollo, cada uno desde nuestro rincón del mundo. El resultado: El Proyecto Internacional Pollo Shanghai.

Mi versión es muy sencilla y no utiliza demasiados ingredientes. Para darle mi toque personal opté por cilantro para darle un poco de frescor.

Espero que os guste. Este es el link a los blogs de los tres pioneros:
Ingredientes
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  • 2 pechugas de pollo sin piel, cortadas en cuadraditos
  • 1 cda de maicena
  • 2 cdtas de aceite de sésamo
  • 4 cebolletas picadas
  • 2 dientes de ajo grandes, picados
  • 1 o 2 cdtas de jengibre fresco, rallado
  • 1 cdta de guindillas secas (menos si no lo queréis demasiado picante)
  • 3 cdas de vinagre de arroz
  • 2 cdas de salsa de soja
  • 1 o 2 cdtas de azúcar
  • ½ taza de cacahuetes tostados
  • Cilantro fresco picado
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Procedimiento

Rebozamos el pollo con la maicena.

En un bol, mezclamos vinagre, salsa de soja y azúcar. Reservamos.

Calentamos una sartén grande o un wok a fuego medio, con un poco de aceite de sésamo. Una vez que el wok o sartén esté muy caliente, agregamos el pollo y salteamos hasta que esté dorado. Retiramos el pollo de la sartén.

Agregamos ahora a la sartén o wok el ajo, jengibre, pimiento y cebolleta (dejando algunas aparte para la presentación final) y salteamos todo durante 30 segundos, removiendo constantemente. Agregamos la mezcla de salsa de soja, vinagre y azúcar junto con el pollo y el cacahuete. Removemos hasta que todo quede bien cubierto con la salsa y el pollo esté caliente.

Servimos acompañado de fideos chinos o arroz blanco. Echar por encima un poco de cilantro fresco y cebolletas.

¡Qué aproveche!

miércoles, 19 de junio de 2013

Chicheme Panameño

La semana pasada fue el cumpleaños de mi madre. Ella sigue en Panamá, pero pensé en  cocinar algo especial para conmemorar su día y cuando digo especial, quiero decir Panameño.

Chicheme Panameño
Chicheme Panameño

Estoy segura de que la palabra chicheme sonará extraña para muchos de vosotros, pero para los panameños, esta “bebida” es nuestro pan de cada día.

Podemos comprar chicheme en todos partes y algunos dicen que no hay nada mejor para luchar contra los calurosos días de nuestro país que un buen vaso de chicheme frío.

Sólo tiene algo malo esta receta, que puede tardar una eternidad si el maíz no es el adecuado o si no está bien pilado. Yo tuve que improvisar un poco y al principio no estaba muy segura de tener éxito, pero una llamada a mi madre y un trasvase a una olla a presión salvaron la situación y unos minutos más tarde, mi primer chicheme estaba listo.


Foto de mouthfuls of small bites
Los ingredientes son muy simples, así que estoy segura de que podréis disfrutar de este delicioso “refresco” en cualquier lugar. Pero recordad,  la clave es el “maíz pilado”. Para pilar el maíz se usa un mortero en el que se trituran los granos a base de fuerza.  Aquí tenéis una foto para que veáis el proceso.

Al menos esta es la forma tradicional de hacerlo en Panamá, pero yo usé mi procesador de alimentos… y sé que en algunos lugares se puede comprar ya “pilado” en cómodas bolsas, aunque mi madre dice que no sabe igual.

Ingredientes
  • 250 g de maíz pilado
  • 1 taza de leche condensada
  • 4 tazas de agua
  • ½ cdta. sal
  • Ramas de canela
  • ½ taza de crema o nata
  • ½ cdta. vainilla
  • Nuez moscada
Procedimiento

Lavamos el maíz y lo ponemos en remojo toda la noche. Cocinamos al día siguiente con la canela, la sal y la nuez moscada, hasta que esté muy suave. Esto podría tomar un tiempo, así que os recomiendo usar la olla a presión o algún método similar. Añadimos más agua si es necesario.

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Retiramos del fuego y dejamos enfriar. Agregamos la leche, la nata y la vainilla. Removemos bien.

Lo llevamos a la nevera hasta que se enfríe, o agregamos hielo si tenemos prisa. Podemos añadir azúcar o más leche condensada si queremos que sea más dulce.

¡Qué aproveche!

martes, 18 de junio de 2013

Croissants y Pain au chocolat

Existen muchas recetas para esta masa, algunas requieren un proceso que puede llegar a durar hasta 3 días. Sin embargo yo elegí una versión un poco más asequible y en total tardé como unas 6 o 7 horas en acabarlos. Pero con mucho tiempo en medio para hacer otras cosas.

Os dejo el link al video que me sirvió de guía para hacerlos, aunque con algunas modificaciones. Está en francés, pero las imágenes hablan por sí solas. Y si tenéis alguna duda, no dudéis en preguntar en los comentarios.

http://youtu.be/Mb8L82HFoRk

  • 500 g de harina
  • 70 g de azúcar
  • 10 g de sal
  • 20 g de levadura de panadero (levadura fresca)
  • 50 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • 240 g de agua o leche (250 ml)
  • 200 g de mantequilla fría
Para el pain au chocolat
  • Bastones de chocolate
Procedimiento

En el tazón del robot de cocina, ponemos todos los ingredientes en orden (salvo los 200 g de mantequilla fría), empezando con la harina y echando los demás hacia los bordes del bol. Mezclamos, primero a baja velocidad y luego más rápido y trabajamos de 5 a 10 minutos hasta que quede suave.

Volcamos la masa sobre el mostrador y amasamos durante otros 5 o 10 minutos.

Formamos una bola y le hacemos una cruz con un cuchillo. Eso se llama pointage. Dejamos que la masa suba durante 30 o 45 minutos en un lugar cálido.

Después de ese tiempo la estiramos formando un rectángulo. No agregamos mucha harina, no es realmente necesario.

Ahora la llevamos a la nevera (o congelador) durante 1 hora como mínimo. Mientras tanto, vamos a trabajar la mantequilla fría que va dentro de la masa y que hará que se formen todas esas capas tan características.

Tenemos que estirarla hasta que se forme un rectángulo o un cuadrado que encaje a la perfección  encima de la masa y que cubra el tercio central de la misma. Un buen truco es envolverla en papel de horno y doblar este del tamaño adecuado, entonces sólo tendremos que estirar la mantequilla hasta que tenga el tamaño perfecto.

Sacamos la masa de la nevera y la colocamos sobre la superficie de trabajo, estiramos hasta que sea dos veces más larga que ancha.

Colocamos la mantequilla en el centro y doblamos una vez cada extremo hasta el centro. Luego doblamos de nuevo, cerrándola como un libro. Giramos 90 º hacia la izquierda.

Extendemos la masa hasta formar un rectángulo cuatro veces más largo que ancho.

Doblamos nuevamente hacia el centro y luego otra vez como un libro. Giramos 90 º a la izquierda y estiramos de nuevo. Colocamos en la nevera de nuevo durante 1 a 2 horas, y luego estiramos de nuevo hasta que quede muy fina (3 mm aprox.) Hará falta fuerza y ​​paciencia.

Ahora cortamos tiras de unos 20 cm de ancho y cortamos allí los triángulos para hacer los croissants.
Hacemos un pequeño corte en la base del triángulo y tiramos de la parte superior para formar una especie de Tour Eiffel. A continuación, formamos el croissant, enrollando desde la base del triángulo.
Colocamos los croissant en una bandeja de horno y, dependiendo de la receta, podemos bañarlos en una mezcla de leche y azúcar ahora  y luego dejarlos que suban durante aproximadamente 3 horas. O bien, podemos permitir que suban primero y luego bañarlos con leche con azúcar o de huevo batido antes de hornearlos.
Para los pain au chocolat, cortamos otro rectángulo. Colocamos los bastones de chocolate en una línea doble sobre la masa y luego enrollamos y cortamos del tamaño que se desee. Dejamos subir y barnizamos con huevo o leche (o viceversa).
Horneamos a 180 º C (350 º F) de 20 a 25 minutos. Aunque hay que estar pendiente porque dependerá de vuestro horno.

¡Qué aproveche!

Esta receta forma parte del I made it challenge. Creado por Tandy de Lavender and Lime

lunes, 17 de junio de 2013

Arroz con coco y guandú

Uno de mis recuerdos de infancia más entrañable es el de estar sentada en la terraza de casa de mis abuelos con mis primos pelando guandú. Es muy probable que entonces la tarea me pareciese tediosa, pero los años y la distancia nos hacen ver las cosas con otros ojos, ¿no os parece?

Los guandúes venían o bien del pequeño terreno de mi abuelo o de algún amigo o familiar que los traía  de los suyos.

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El problema  cuando la memoria idealiza esos momentos y sabores,  es que cuando finalmente te haces con unas latas de guandú con coco (¡¡gracias Tía Fina!!) y preparas un arroz con coco y guandú… te das cuenta de que “le falta algo” y que no ha estado a la altura de tus expectativas.

En cualquier caso, comparto hoy con vosotros otro plato típicamente panameño y uno de mis favoritos: Arroz con coco y guandú.
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El guandú, guandul, gandul, chicharro o quinchoncho, es un alimento básico y muy popular en Hispanoamérica, aunque su origen es probablemente Asiático (India) o Africano. Su cultivo se remonta por lo menos a 3.500 años. Una teoría es que viajó desde la India hasta África oriental y África occidental. Allí, fue descubierto por los europeos, por lo que se llamó guisante del Congo. Por medio de la trata de esclavos llegó al continente americano, probablemente en el siglo XVII.
 
Obviamente el mejor resultado se obtendrá con leche de coco fresca y con guandú fresco y oloroso. Sin embargo, estas latas de guandú con coco me han gustado mucho y son perfectas para cuando se tiene un poco de prisa o cuando, como yo, te encuentras lejos de tu tierra.

Ingredientes
  • ½ taza de cebolla picada
  • 3 cdas. de pimentón rojo picado
  • 2 cdas. de aceite de oliva
  • 2 tazas de arroz largo
  • 2 tazas de agua caliente o caldo de verduras
  • 1 lata de Guandú con Coco de 312g
  • Sal al gusto
Si podéis encontrar guandú fresco, entonces necesitaríais para 2 tazas de arroz:
  • 1 taza de guandú
  • 1 taza de leche de coco
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Procedimiento

Sofreímos la cebolla, el pimentón y el arroz por 2 minutos.

Agregamos la lata de guandú con Coco y las tres tazas de caldo o agua. Corregimos el punto de sal.

Cuando empiece a hervir, tapamos la olla y cocinamos a fuego lento durante 15 o 20 minutos aproximadamente hasta que el arroz esté cocido.

Si vais a preparar el arroz con guandú fresco, entonces hay ponerlo a cocer primero con la leche de coco y el agua hasta que reduzca un poco y luego añadimos el arroz y la sal. Cocinamos como se explica más arriba.

¡Qué aproveche!

Receta adaptada de la página de Nestlé.

viernes, 14 de junio de 2013

Tarta Sacher

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La historia de esta tarta es bastante interesante la verdad, sobre todo desde el punto de vista legal.

La tarta sacher de este post es una versión de la “Eduard Sacher-Torte” y no de la “Original Sacher Torte” del Hotel Sacher. La principal diferencia está en que la primera sólo lleva una capa de mermelada de albaricoque, mientras que la segunda lleva también una capa de mermelada en medio.

Las dos versiones surgen como consecuencia de una  disputa legal entre los descendientes del creador, la pastelería Demel y el Hotel Sacher. Aquí está el enlace por si quieres saber más sobre ella.

La receta que he seguido la encontré en la BBC, por Mary Berry.

Ingredientes
  • 140g chocolate semi-dulce
  • 140g de mantequilla sin sal, suavizada
  • 115g azúcar en polvo
  • ½ cdta extracto de vainilla
  • 5 huevos, separados
  • 85g Almendras molidas
  • 55g harina, tamizada
  • 6 cucharadas de mermelada de albaricoque, tamizada
Glaseado de chocolate
  • 140g chocolate semi-dulce
  • 200ml de nata líquida
Para las letras
  • 25g chocolate con leche
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Procedimiento

Precalentamos el horno a 180 º C (350 º F). Engrasamos un molde redondo hondo de 23cm (9 pulgadas). Cubrimos la base con papel de horno.

Rompemos el chocolate en trozos; derretimos suavemente en un recipiente puesto al baño maría, removiendo de vez en cuando, dejamos enfriar un poco. Batimos la mantequilla en un bol hasta que esté muy suave, añadimos gradualmente en el azúcar y batimos hasta que la mezcla esté suave y esponjosa. Añadimos el chocolate y el extracto de vainilla y batimos nuevamente. Añadimos las yemas y batimos. Después echamos las almendras molidas y la harina tamizada y mezclamos con movimientos envolventes.

En otro tazón, batimos las claras de huevo hasta que estén a punto de nieve. Añadimos alrededor de un tercio a la mezcla de chocolate y revolvemos vigorosamente. Añadimos el resto de las claras y las mezclamos  suavemente las claras.

Vertemos la mezcla en el molde preparado y alisamos la superficie.

Hornear durante unos 45-50 minutos, o hasta que la tarta haya subido y un palillo insertado en medio salga limpio.

Dejamos enfriar en el molde durante unos minutos, la sacamos, le damos la vuelta, quitamos el papel y dejamos que se termine de enfriar sobre una rejilla.

Para hacer la cobertura, calentamos la mermelada de albaricoque en una cacerola pequeña y luego repartimos uniformemente sobre la parte superior y los lados del pastel frío. Dejamos reposar.

Rompemos el chocolate en pedazos. Calentamos la nata sin que llegue a hervir, retiramos del fuego y añadimos el chocolate. Revolvemos hasta que el chocolate se haya derretido, lo dejamos refrescar un poco.

Colocamos el pastel sobre una rejilla puesta sobre un pedazo de papel de pergamino.

Vertemos la crema o salsa de chocolate en el centro de la tarta. Extendemos suavemente sobre la parte superior y los lados con una espátula y dejamos endurecer (en la de la foto no esperamos).

Para las letras, rompemos el chocolate con leche en trozos y lo derretimos suavemente en un recipiente puesto al baño maría (o en el microondas). Lo echamos en una manga pastelera con una boquilla pequeña (yo usé el 2 o el 3 de Wilton) y escribimos “Sacher” (o lo que queramos) en la parte superior y dejamos que se seque.

Para una sachertorte más alta, podéis hornear dos tartas y colocar una encima de la otra con una capa de mermelada de albaricoque en medio antes de verter el chocolate.

Mi veredicto acerca de este pastel es que es delicioso, el chocolate negro con la mermelada de albaricoque es una mezcla maravillosa. El pastel queda muy tierno y con un sabor muy especial.

¡Qué aproveche!

martes, 11 de diciembre de 2012

Bacalao con papas estilo panameño

Esta es una de mis recetas favoritas porque mi madre solía prepararlo para nosotros cuando éramos niños. Como más me gusta es con arroz blanco, entonces ya estamos hablando de palabras mayores.

Espero que os guste este homenaje a la cocina panameña.

                      Bacalao con papas

Recordad que antes de cocinarlo, el bacalao seco y en salazón debe ser puesto en remojo en agua muy fría durante unas 24 horas, cambiándole el agua al menos 3 veces durante este proceso. Una vez que ya esté desalado procederemos como se indica en la receta.
Espero que os guste esta receta que he intentado hacer tal cual la preparaba mi madre cuando era pequeña allá en mi querido Panamá.

Ingredientes
  • 400 gramos de bacalao
  • 4 patatas medianas
  • 4 zanahorias de buen tamaño
  • 1 cebolla
  • 4 dientes de ajo
  • Cilantro, perejil, sal y pimienta al gusto
  • 2 cucharadas de tomate frito (salsa de tomate)
  • Aceite de oliva
  • Pimientos asados para decorar
Procedimiento

Pelamos y cortamos las patatas y las zanahorias y las ponemos a cocer en agua con sal, juntas o separadas, pero teniendo en cuenta los distintos tiempos de cocción. Escurrimos y reservamos.
Ponemos a hervir el bacalao en abundante agua con un diente ajo, unos veinte minutos. Cuando esté listo, lo escurrimos y dejamos refrescar, luego lo desmenuzamos asegurándonos de quitar la piel y las espinas si las hubiera. Reservamos.
En una sartén grande preparamos un sofrito con la cebolla y los dientes de ajo bien picaditos, cuando estén suaves añadimos el bacalao desmenuzado y el tomate frito y lo removemos un poco para que se impregne bien del sabor, añadiremos más aceite de oliva si hiciese falta. Después añadimos el cilantro y el perejil ( aproximadamente 1/4 taza si son frescos y una cucharada si son secos). Removemos otra vez y ahora incorporamos las papas y las zanahorias, comprobamos el punto de sal y condimentamos con pimienta. Un último meneíto y ¡listo!
Lo podemos adornar con pimientos morrones asados.
¡Qué aproveche!

Carimañolas





Esta es una de las recetas panameñas más populares entre mis amigos, una vez que las prueban no paran de pedirme que vuelva a hacerlas.

Las carimañolas son una especie de croqueta de tamaño mediano hecha con puré de yuca y rellena de carne picada condimentada (también se pueden rellenar de queso o pollo). Es frecuente tomarlas para desayunar, pero en cualquier momento del día se pueden disfrutar porque las podemos comprar en carros ambulantes de venta de comida y comerlas on the go.

Ingredientes
  • 1 kilo de yuca
  • 500 g. de carne picada
  • 1 pimiento verde picadito
  • 1 cebolla mediana picadita
  • 1 tomate mediano picado
  • 1 huevo duro
  • Un ramillete de cilantro (culantro) picadito
  • Sal, pimienta y picante al gusto
  • Aceite para freír

Procedimiento

Poner a cocer la yuca pelada y cortada en trozos en agua con sal hasta que esté blanda. Mientras tanto ponemos en una cacerola la carne picada a dorar, junto con la cebolla, el pimiento, tomate y el cilantro (culantro), cuando todo esté hecho, 15 minutos más o menos, podemos añadir el huevo duro picadito.

Cuando la yuca esté lista, la hacemos puré y la amasamos junto con dos cucharadas de aceite. Para formar la carimañola haremos bolitas de masa de yuca y luego la aplastamos un poco, colocamos en el medio una cucharada de relleno y cerramos, sacando dos puntas a los lados.

Finalmente las freímos en aceite muy caliente hasta que estén doradas. Para ganar en consistencia se le puede poner un huevo batido a la masa.

Espero que os gusten y que la hagáis en casa y si queréis probar una variante muy rica, id a echar un vistazo a estas Papas rellenas estilo Cubano.

¡Buen provecho!

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Pastel de uvas moscatel de grano menudo


Hace 10 días más o menos, una buena amiga nos dio un montón de uvas procedentes de sus parras en Milla de Tera, Zamora. Estaban muy buenas, una variedad llamada Muscat Blanc, que se caracteriza por el pequeño tamaño de las uvas y sus apretados racimos. Pero después de unos días, empezaron a estropearse, así que decidí hacer algo de repostería con ellas. Las recetas siguientes son el resultado.

La primera receta es este pastel de uva, inspirado en una receta para hacer Buckle de uvas Coronation. Obviamente, la principal diferencia es el color, porque las uvas coronation son grandes y moradas, mientras que las mía eran pequeñas y verdes… por lo que el pastel es menos llamativo, aunque igualmente delicioso.

Pastel de uvas


Un Buckle o Crumble es un tipo de pastel hecho en una sola capa con frutos que se añaden a la masa. Generalmente se prepara con arándanos, pero cualquier fruta de temporada funcionará bien (como en la receta de hoy), en otras palabras, esta receta es de las que se guardan, porque os sacará de un apuro en más de una ocasión.

La cobertura es similar a un streusel, lo que le da un aspecto muy bonito y crujiente; pero decidí añadir un poco de azúcar en polvo para igualar el color y hacerlo un poco más “fotografiable”, aunque sólo porque mis uvas no eran tan bonitas como las coronation.



Ingredientes

Relleno
  • 3 cucharadas de maicena
  • 2 tazas de uvas sin semilla
  • 2/3 taza de azúcar
  • 1/8 taza de agua (25 ml)
  • 1 ½ cucharaditas de zumo de limón
Cobertura
  • 1/3 taza de harina
  • ¼ taza de azúcar granulada
  • 1 cucharadita de canela
  • ¼ cucharadita de sal
  • ¼ taza de mantequilla sin sal, fría, cortada en trozos
Pastel
  • 3/4 taza de mantequilla sin sal, suavizada
  • 1 taza de azúcar granulada
  • ½ cucharadita de extracto de vainilla
  • 3 huevos grandes
  • 1 1/3 taza de harina
  • 1 ½ cucharadita de polvos de hornear
  • ½ cucharadita de sal


Procedimiento

Relleno

Ponemos la maicena en una taza de medir y agregamos suficiente agua para hacer 1/3 taza (75 ml) de líquido, reservamos. Agregamos las uvas, el azúcar, el agua y el zumo de limón en una olla y revolvemos.
Colocamos la olla a fuego medio y llevamos a ebullición. Cocinamos durante 5 ó 10 minutos, sin dejar de remover. Añadimos la mezcla de maicena y continuamos la cocción, removiendo, hasta que ya no se vea turbia por la maicena; unos cinco minutos.

Retiramos la olla del fuego, transferimos el relleno a otro recipiente y dejamos enfriar a temperatura ambiente. No hay que saltarse este paso, porque si no al montar el pastel, si el relleno no está a temperatura ambiente se formarán burbujas que desbordarán y el horno va a quedar perdido.

Cobertura

En un tazón mediano, agregamos la harina, el azúcar, la canela, la sal y la mantequilla. Usando los dedos, trabajamos la mantequilla con los ingredientes secos, hasta que la mezcla quede con el aspecto de terrones pequeños y quebradizos. Refrigeramos hasta el momento de usarlo.

Pastel

Mezclamos la mantequilla, el azúcar y la vainilla hasta que estén cremosos. Agregamos los huevos, uno a uno, mezclando bien tras cada adición. En un recipiente aparte, mezclamos la harina, el polvo de hornear y la sal. Añadimos poco a poco los ingredientes secos a los húmedos y batimos hasta que se mezclen bien.

Montaje

Precalentamos el horno a 350 ˚ F (180 ˚ C).

Engrasamos y enharinamos un molde redondo desmontable (9 pulgadas ó 23 cm) y vertemos la masa del pastel. Por encima echamos cucharadas del relleno de uva y removemos suavemente con un cuchillo para crear un efecto marmolado sobre la superficie. Cubrimos con la mezcla del streusel y horneamos durante 50 – 60 minutos o hasta que un palillo salga limpio.

¡Qué aproveche!

Y no os perdáis mi próxima receta: ¡Cupcakes de violeta y uva!

Secreto Ibérico con manzanas caramelizadas


La receta de hoy es sencilla pero muy sabrosa. Elaborada con productos de temporada y perfecta para estos días de otoño.

Al parecer, hace una veintena de años, al dueño de un bar de Sevilla se le ocurrió ofrecer una tapa con pequeños trozos de algunas partes de cerdo ibérico simplemente adobadas y pasadas por la plancha. El éxito fue rotundo y la práctica se extendió por toda la ciudad, saltando más tarde a las demás provincias andaluzas, después a Extremadura, a Madrid y al resto del país y hoy día estas carnes, tradicionalmente destinadas a la producción de embutidos, se consideran una verdadera maravilla, que se asemeja por su composición grasa y por su sabor a la carne de vacuno Kobe.

Una de estas piezas es el secreto. Hay dos teorías para explicar su nombre: la primera alude a que los carniceros las guardaban para ellos mismos, por su calidad, y la segunda a que está escondida, tapada por la grasa y adherida a la hoja de tocino.

Secreto de Ibérico con manzanas caramelizadas

Ingredientes
Para 4 personas
  • ½ kilo de secreto ibérico
  • 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 copa de Pedro Ximénez
  • Sal Maldon
  • Pimienta
Guarnición
  • 2 manzanas Golden
  • 1 cucharada de azúcar
  • 1 cucharada de mantequilla
  • ½ kilo de patatas
  • ½ cebolla
  • 1 chorreón de aceite


Procedimiento

Pelamos las patatas, las cortamos en rodajas como para tortilla, las mezclamos con la cebolla picada y las colocamos en una fuente de horno engrasada, regamos con el aceite y las llevamos al horno precalentado a 180 ºC (350 ºF) durante 45 minutos.

Cortamos las manzanas en octavos, pelamos cada trozo. Fundimos la mantequilla con el azúcar en una sartén y salteamos los gajos de manzana hasta que tomen un bonito color dorado y se caramelicen.

Cortamos el secreto en filetes sesgados no muy gruesos. Calentamos el aceite muy fuerte en una sartén de hierro y hacemos los filetes por ambos lados, hasta que quede algo tostado el exterior y rosado por dentro. Los sacamos de la sartén y sazonamos con unas escamas de sal maldon y pimienta. Reservar y mantener calientes.

Desglasamos la sartén con el Pedro Ximénez, hasta conseguir una salsa un poco densa.
Servimos la carne acompañada de unos gajos de manzana, las patatas y bañamos con un poco de la salsa. Todo muy caliente.

¡Qué aproveche!

Fuente: Las excelencias del cerdo, de Ismael Díaz Yubero. Recetas de Mª Jesús Gil de Antuñano

Pastel de manzana



Pastel de manzana


La receta de hoy la saqué de Joy of Baking, una de mis páginas favoritas, porque con sus recetas nunca fallas. No he cambiado nada, lo único que hago ahora es daros la versión en español para que también podáis hacerla en casa. En la introducción a la receta te dicen que lo importante del apple pie es la masa y las manzanas (dah!) en cuanto a la masa, yo usé una masa Brisa que compré en el súper (vosotros podéis hacer lo mismo, usar vuestra receta o bien seguir la que os dejo aquí debajo), en cuanto a las manzanas, usé Golden Delicious, pero también podéis usar Granny Smith o elegir varios tipos y mezclarlas.

Bueno, vamos con la receta.

Ingredientes

Pie Crust
  • 2 ½ tazas (350 gramos) de harina
  • 1 cucharadita de sal
  • 2 cucharadas (30 gramos) de azúcar
  • 1 taza (226 gramos) de mantequilla sin sal, fría y cortada en cuadraditos de aprox. 1 pulgada (2,5 cm)
  • De ¼ a ½ taza (60 – 120 ml) de agua helada
Relleno
  • 1,1 kg (2 ½ libras) de manzanas (aproximadamente 6 grandes), peladas, sin corazón y rebanadas en rodajas de 1/4 pulgada de espesor (más o menos)
  • ¼ taza (50 gramos) de azúcar
  • ¼ taza (55 gramos) de azúcar morena
  • 1 cucharada de jugo de limón
  • 1 cucharadita de canela en polvo
  • ¼ cucharadita de nuez moscada (opcional)
  • ¼ cucharadita de sal
  • 2 cucharadas (28 gramos) de mantequilla sin sal
  • 1 ½ cucharadas (15 gramos) de maicena (harina de maíz)


Procedimiento

Crust Pie: En un procesador de alimentos, echamos la harina, sal y azúcar y movemos hasta que se mezclen. Añadimos la mantequilla y mezclamos hasta que la masa tenga apariencia como de bolitas pequeñas (unos 15 segundos).

Vertemos ¼ taza (60 ml) de agua en un chorro lento y constante, a través del tubo de alimentación hasta que la pasta apenas se ligue al ser pellizcada. Si es necesario, añadimos más agua. No trabajarla más de 30 segundos.

Colocamos la masa sobre la superficie de trabajo y formamos una bola. Dividimos la masa en dos, y las aplanamos un poco hasta formar un disco, cubrimos con papel plástico y refrigeramos por aproximadamente una hora antes de usarla.

Después de que la masa se haya enfriado suficientemente, sacamos una porción de la masa de la nevera y la colocamos sobre una superficie ligeramente enharinada. La estiramos para cubrir la base del molde (unos 30 cm de circunferencia). Retiramos el exceso de harina y cortamos los bordes para que encaje en el molde. Cubrimos con papel plástico y llevamos nuevamente a la nevera.

Después sacamos la otra mitad de la masa, la estiramos y la llevamos nuevamente a la nevera para que esté lista para cubrir las manzanas cuando el relleno esté listo.

Relleno: En un tazón grande, combinamos las manzanas en rodajas con el azúcar, zumo de limón, canela molida, nuez moscada y sal. Dejamos reposar a temperatura ambiente durante al menos 30 minutos o hasta tres horas. Luego, colocamos las manzanas y los jugos que hayan soltado en un colador colocado sobre un recipiente grande (para recoger los jugos). Dejamos escurrir las manzanas durante unos 15-30 minutos o hasta que tengamos alrededor de ½ taza (120 ml) de jugo.

Rociamos una taza de medir resistente al calor con un aerosol con aceite vegetal y vertemos los jugos dentro más las 2 cucharadas (28 gramos) de mantequilla sin sal. Lo metemos en el microondas y hervimos el líquido, en máxima potencia, aproximadamente 5 ó 7 minutos, o hasta que el líquido se haya reducido a más o menos 1/3 taza (80 ml) y tenga consistencia de caramelo o sirope ligero. (Si se prefiere, esta reducción se puede hacer sobre el fuego).

Mientras tanto, sacamos de la nevera la parte de masa que será la tapa del pastel y la dejamos a temperatura ambiente durante unos 10 minutos, para que se ablande un poco. Pasamos las rodajas de manzanas a un recipiente grande y mezclamos con la maicena. A continuación, vertemos el almíbar reducido sobre las manzanas y revolvemos bien. Echamos las manzanas y su jarabe en la base del pastel.
Humedecemos los bordes de con un poco de agua y luego colocamos la parte superior sobre las manzanas.

Esconderemos cualquier exceso de masa por debajo de la corteza inferior y luego doblaremos los bordes con los dedos o con un tenedor. Con un cuchillo afilado, hacemos cinco ranuras en el centro de la tarta (de dentro hacia afuera) para permitir que el vapor escape. Cubrimos el pastel con papel plástico y lo colocamos en la nevera mientras precalentamos el horno a 220 ºC (425 ºF).

Colocamos la parrilla del horno en el nivel inferior y ponemos un trozo de papel de aluminio para retener los jugos de manzana que puedan escapar de la tarta. Horneamos durante unos 45 a 55 minutos o hasta que los jugos comienzan a burbujear a través de las rendijas y las manzanas estén tiernas (no blandas) cuando un palillo o un cuchillo afilado se inserta a través de una de las rendijas.

Debemos asegurarnos de cubrir los bordes de la tarta con un anillo de papel de aluminio para evitar dorarlos en exceso después de aproximadamente 30 minutos. Retiramos la tarta del horno y la refrescamos sobre una rejilla cerca de 3-4 horas antes de cortar. Servimos caliente o a temperatura ambiente con helado de vainilla o nata montada.

¡Qué aproveche!

Panecillos de aceituna




De mi experiencia holandesa de hace unos años, lo que recuerdo con especial cariño son las amistades que hicimos durante nuestros 3 años en La Haya. En esa ciudad existe una comunidad internacional muy grande y es muy fácil terminar formando parte de un grupo tan diverso como el nuestro. Chile, Brasil, Israel, Francia, USA, México, Ecuador, Bélgica o el Líbano son sólo algunas de las nacionalidades que componían nuestro grupo.

Precisamente mi amiga Maya, del Líbano, fue quien me dio la receta que os traigo hoy. Maya solía hacer unos brunchs impresionantes en su casa, ocupándose ella de gran parte de las recetas, las cuales eran obviamente típicas de su país.

Me parece que ella y su familia andan ahora por Los Ángeles, así que si alguien la ve, dadle mis saludos…

Cuando probé estos panecillos me parecieron deliciosos, y no podía creer que fuera tan fáciles de hacer.

Pero adivinad qué, ¡lo son! Tan simples, tan rápidos y tan deliciosos. Tenéis que probarlos, estoy segura de que os encantarán. Además, no llevan levadura, así que hace falta esperar demasiado para poder saborearlos.

Panecillos de Aceituna

Ingredientes
  • ½ kg de harina
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 1 cucharada de polvos de hornear
  • Sal
  • ¾ tazas de aceite de oliva virgen extra
  • 2 tazas de agua
  • 2 tazas de aceitunas negras picadas
Procedimiento

Precalentar el horno a 220 ºC (428ºF).

En un tazón mediano, mezclamos la harina, polvo de hornear y la sal. En otro tazón, mezclamos el agua y el aceite de oliva. Agregamos la mezcla de harina y mezclamos un poco. Añadimos las aceitunas, y amasamos hasta que los trozos se distribuyan bien y la masa esté tersa.

Es posible que la masa esté aún un poco pegajosa, si es así añadiremos harina poco a poco hasta que sea fácil manipularla para hacer las bolitas.

Colocamos los panecillos sobre una bandeja de horno cubierta con papel antiadherente y los dejamos reposar 20 minutos antes de llevar al horno durante 25 – 30 minutos o hasta que estén un poco doraditos.

Estos panecillos quedan bastante densos, por lo que son perfectos para “dippear”.

¡Qué aproveche!

viernes, 14 de septiembre de 2012

Almejas con champiñones y salsa al jerez


Para todos aquellos que ya ven como un recuerdo lejano esas vacaciones en la playa o para todos aquellos que acaban de volver y no pueden creer que ya hayan terminado, os traigo una recetita marinera que os transportará de vuelta a esas ricas comidas de chiringuito, a los paseos por la playa y a los baños en el mar…
Bueno, puede que no sea para tanto, pero estas almejas están buenísimas así que no dudéis en probarlas en casa.

La receta de hoy es una adaptación de la receta que me dio el chef de un restaurante en el que solemos cenar cuando vamos a Cádiz. Es una adaptación porque le prometí mantenerla en secreto; así que después de quitar algunos ingredientes y cambiar otros tantos me ha salido este delicioso plato de almejas con una rica salsa de “toma pan y moja”.



Ingredientes
  • 500 g de almejas
  • 3 dientes de ajo
  • ½ cebolla
  • 200 g de champiñones laminados
  • 400 g de tomate natural triturado
  • Un chorro de Jerez
Procedimiento

Sumergimos en agua las almejas para que se limpien, entre 10 y 15 minutos. Mientras tanto, hacemos un sofrito con el ajo y la cebolla. Luego añadimos los champiñones laminados y el tomate, los dejamos que se hagan un poco. Finalmente, añadimos las almejas y un buen chorro de Jerez. Les damos unos minutos a las almejas para que se abran y listo.

¡Qué aproveche!

miércoles, 23 de mayo de 2012

Vichyssoise

Una tarde especialmente calurosa en Nueva York, en 1917, los hoteles de primera categoría (que todavía no estaban equipados con aire acondicionado) pusieron en marcha los Roof Gardens, terrazas hábilmente iluminadas y decoradas con flores y plantas para que sus clientes pudieran cenar al aire libre.


A principios del siglo XX, el entonces recién estrenado Ritz-Carlton de Nueva York, situado en la esquina de Madison y la calle 46, aspiraba a servir la mejor comida (ofrecer las mejores habitaciones, el mejor servicio …) para competir con el famoso Waldorf Astoria. Esa fue la razón por la cual César Ritz, su propietario, insistió en que le enviaran desde Francia uno de los mejores chefs de su hotel Ritz Parisino situado en la Place Vendôme. El elegido fue el joven chef Louis Diat.
En 1917 el chef Louis Diat intentaba dar los últimos toques a la carta que se serviría a los clientes del Ritz-Carlton en la terrasse fleurie del hotel. Diat no quería perder su buena reputación sirviendo platos que pudieran parecer demasiado ordinarios a su selecta clientela. Un día revisando sus notas y recuerdos, le vino a la mente, sin saber muy bien por qué, la sopa de puerros que le preparaba su madre, Annette Alajoinine Diat, cuando era pequeño.

Sin embargo abandonó la idea unos días más tarde porque hacía demasiado calor para un plato así y se olvidó de los restos de su preparación almacenados en la nevera… Pero de repente, se le ocurrió la idea de servirla fría. Recordó que un verano “la sopa estaba demasiado caliente y su hermano y él pidieron a su madre un poco de leche para enfriarla” Este recuerdo, pues, le inspiró para hacer la sopa que llamó “Crème Vichyssoise” De hecho, el nombre de la época, era Crème Vichyssoise Glacée o también Chilled Cream Vichyssoise. ¿Por qué Vichyssoise? Porque Diat era oriundo de Montmarault, muy próximo a Vichy y hacía falta el nombre de una ciudad famosa.

Hoy en día existen muchas recetas de Vichyssoise, así que para encontrar la receta original tenemos que ir a un artículo publicado en la revista Magazine Gourmet en enero de 1951 titulado, The Ritz in Retrospect. Allí se recoge la receta de ” la Crème Vichyssoise Glacée» de Louis Diat, con la única diferencia (aceptada por el autor) de usar una licuadora, ya que en un principio era necesario pasar la sopa por un tamiz fino.

Aprovechando que teníamos de vista a los tíos franceses (la hermana de mi suegra y su marido), el domingo pasado serví como primer plato esta deliciosa receta. Incluso el refinado paladar de mis invitados franceses fue incapaz de resistirse a su increíble sabor. Espero que a vosotros también os guste.



Ingredientes para 8 personas:
  • 4 puerros – eliminar las puntas de color verde oscuro.
  • 1 cebolla, picada
  • 1 cucharada de mantequilla sin sal
  • 2 patatas, peladas y cortadas en cubos pequeños (3 tazas)
  • 2 cucharaditas de sal
  • 2 tazas de leche
  • 2 tazas de leche semidesnatada
  • 1 taza de crema espesa (nata)
  • Pimienta blanca y cebollino fresco para adornar.

Procedimiento

Cortamos los puerros a lo largo, los lavamos y picamos en trozos grandes hasta tener más o menos dos tazas y media. En una cacerola, rehogamos los puerros y la cebolla en la mantequilla sin que se doren. Revolvemos de vez en cuando, hasta que los puerros se ablanden y agregamos las patatas, con 4 tazas de agua y la sal. Cocinamos a fuego lento durante 30 ó 40 minutos, hasta que las patatas estén tiernas. Agregamos la leche y llevamos la mezcla a ebullición, revolviendo, luego apagamos el fuego y dejamos enfriar un poco. Hacemos un puré con la sopa por tandas en la licuadora hasta que quede suave. Vertemos la sopa en un bol y refrigeramos. Justo antes de servir, añadimos la nata y removemos. Sazonamos con sal y pimienta y decoramos con el cebollino picado.


¡Qué aproveche!


Fuente: Fureur des Vivres n° 15, mars 2009

viernes, 4 de mayo de 2012

Croquetas de Jamón

Después de haber estado M.I.A. durante unos días, hoy os dejo (para compensar) con un clásico de la cocina española: las croquetas. Uno de esos inventos maravillosos que nos permite aprovechar los restos de pollo, cocido, bacalao o jamón que tengamos por casa y convertirlos en un delicioso bocado digno de los más finos paladares.

Durante años me he resistido a hacer croquetas caseras, por miedo a que no estuviesen buenas, o a que se rompieran al freír o por comodidad (y pereza). Pero el otro día me animé a hacerlas siguiendo una fantástica receta que encontré en Enciclopedia de gastronomía, una página web muy simpática, llena de ricas recetas e ingenio.

Espero que os animéis a hacerlas vosotros también, el sabor es incomparable y es poco probable que encontréis entre los productos congelados de los supermercados unas croquetas tan ricas.
Según Pepe Iglesias, el autor de la web, con las croquetas de jamón hay que tomar algunas precauciones:

En primer lugar, usar los restos de un buen jamón ibérico de bellota, esas tajaditas que no se comen porque están resecas y pegadas al hueso, pero cuyo sabor es tan intenso y concentrado que, con una cantidad ínfima, perfumaremos toda una perola.

Yo añado, que si no tenéis de este jamón, no pasa nada. Estamos practicando, aprendiendo nuevas recetas y nadie aprende a conducir en un Ferrari. Así que si no tenéis de este jamón en casa o si es muy caro en la tienda. Entonces usad algún otro jamón serrano de calidad.

En segundo lugar, no se echan directamente en la bechamel, sino que hay que picarlo bien y darle un hervor en la leche que vamos a usar. Así se rehidratan y desprenden su sabor en la leche y, consecuentemente, a la bechamel. Ninguna objeción a este consejo por mi parte. Es, en efecto un paso fundamental.

Finalmente, es conveniente hacer la masa de un día para otro, enfriándola en la nevera, así se manipula mejor. Incluso, una vez hechas y empanadas, deben dejarse unas horas en la nevera para freírse mejor. También se pueden congelar para usar en caso de emergencia.

Ingredientes
  • 2 Cucharadas de mantequilla
  • 3 Cucharadas de harina (de repostería mejor, pero no imprescindible)
  • 1 Litro de leche
  • 200 g de jamón ibérico
  • 1 Huevo
  • Pan rallado
  • Aceite de oliva
Procedimiento

En una sartén antiadherente ponemos dos cucharadas de mantequilla, y tres de harina de trigo, a ser posible de repostería.

Llevamos al fuego y removemos hasta que empieza a tomar un bello color dorado, apartamos del fuego y añadimos una tacita de leche templada (en la que previamente hemos hervido el jamón), removemos hasta conseguir una bola homogénea y volvemos a llevar al fuego durante unos minutos removiendo sin parar.

Repetimos la operación añadiendo esta vez dos tazas de leche (siempre fuera del fuego), removemos hasta homogeneizar la masa que ya será algo más cremosa y llevamos otra vez al fuego removiendo sin parar hasta que rompa otra vez a hervir.

Repetimos otra vez la operación, esta vez añadiendo ya el resto de la leche. Ahora, cuando lo llevemos de nuevo al fuego, deberá dar tres hervores, dejando un tiempo de reposo entre uno y otro.
Cuando esté lista, añadimos el picadillo de jamón y removemos bien. Dejamos refrescar la masa y la refrigeramos durante unas horas o de un día para otro.

Para el empanado, ya bien frías, se les da la forma con la ayuda de dos cucharas (ver imagen), se pasan por huevo batido, luego por pan rallado, se dejan reposar de nuevo un par de horas en la nevera y se fríen en abundante aceite de oliva bien caliente.
Es importante mantener la temperatura del aceite lo más constante posible, así que no es recomendable echar a freír demasiadas croquetas a la vez para que la temperatura no baje bruscamente.
Escurrir en papel absorbente el exceso de grasa y servir.


¡Qué aproveche!
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