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sábado, 10 de agosto de 2013

Pimientos rellenos de bacalao y gambas

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Ingredientes
Para 4
  • 2 pimientos rojos grandes
  • 1 ó 2 puerros (sólo la parte blanca)
  • 1 diente de ajo
  • 250 gr. de bacalao desalado
  • 200 gr. de gambas peladas
  • 200 ml. de nata líquida
  • 2 huevos
  • aceite de oliva virgen extra
  • sal y pimienta
  • queso rallado para espolvorear (opcional)
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Procedimiento

Lavamos los pimientos y los cortamos por la mitad, a lo largo, mateniendo el rabito. Retiramos las pepitas y los colocamos en una placa de horno con un poco de aceite. Introducimos en el horno precalentado a 200º C durante 20 minutos. Deben quedar cocidos pero firmes.

 Lavamos y troceamos el puerro. Calentamos en una sartén unas 4 cucharadas de aceite de oliva y salteamos, junto con el ajo, a fuego medio-bajo. Tras unos 10-15 minutos añadimos el bacalao cortado en trocitos (podemos utilizar migas) y las gambas. Cocinamos un par de minutos, salpimentamos con moderación (el bacalao aportará algo de sal) y reservamos para que temple.

 Mientras batimos el huevo y le añadimos la nata. Salpimentamos.

 Ahora añadimos este batido al sofrito de bacalao y gambas ya templado. Removemos bien y rellenamos con la mezcla los pimientos previamente asados.Si queremos podemos espolvorear la superficie con queso rallado (tipo Parmigiano-Reggiano, Grana Padano, Pecorino…)

Introducimos los pimientos rellenos en el horno precalentado a 180º C durante 15 – 20 minutos (o hasta que veamos que el centro está cuajado).

¡La cena está servida!

¡Qué aproveche!

Costillas barbacoa

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Esta receta es del libro de Ferran Adrià, La Comida de la Familia. Es muy sabrosa y fácil de hacer. Lo que la hace fuera de lo común es el toque de naranja que añadimos al final.

No necesitáis una barbacoa para hacerla, así que si estáis en la parte del mundo que comienza ahora el invierno, todavía podréis probar un poco del verano con estas costillas.

¡Hasta pronto!

Ingredientes

Para 6
  • 1,5 kg de costillar de cerdo sin cortar
  • La ralladura de media naranja
  • 300 g de salsa barbacoa
  • Sal
  • 300 ml. De agua
Procedimiento
 
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Precalentar el horno a 180 ºC (350 ºF).

Ponemos los costillares a punto de sal y los colocamos en una bandeja de horno, con el lado carnoso hacia arriba.

Repartimos la salsa barbacoa por encima del costillar, para que quede bien impregnado por la salsa.

Añadimos el agua por encima, diluyendo un poco la salsa.

Cocemos en el horno precalentado durante 90 minutos, recuperando la salsa cada 20 minutos y salseando las costillas para que no se sequen.

Una vez cocidas, cortamos las costillas, las disponemos en una fuente de servir y salseamos con la salsa bien caliente.

Terminamos añadiendo la ralladura de naranja por encima de las costillas.

¡Qué aproveche!

domingo, 16 de junio de 2013

Rosquillas de San Isidro


Las hay tontas, listas, francesas y de Santa Clara, estas rosquillas son de los productos más tradicionales dentro de la gastronomía madrileña. Se suelen comer en el mes de mayo para las fiestas de San Isidro Labrador.

Los cuatro tipos tienen en común la base, diferenciándose solamente por su recubrimiento: Las tontas no llevan ninguno, de allí su nombre; las listas van bañadas con un fondant o glaseado, las de Santa Clara llevan un baño blanco de merengue y las francesas llevan un rebozado de almendra molida.

Después de mucha investigación y la ayuda de varios libros de recetas os presento mi versión de las famosas rosquillas del Santo, espero que os gusten, en casa han volado.

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Ingredientes para las rosquillas
  • 1 kilo de harina
  • ¼ kilo de azúcar
  • 250 mililitros de aceite (mejor de oliva)
  • 9 huevos
  • 2 cucharaditas de anís en grano un poco molido
  • Ingredientes para las coberturas
  • Huevos
  • Agua
  • Azúcar
  • Azúcar glas
  • Almendras molidas
  • Vainilla
Preparación

En un mortero machacamos un poco el anís y luego mezclamos con aceite, huevos y azúcar. Después vamos a ir añadiendo poco a poco la harina; la masa será cada vez más difícil de mezclar, lo mejor es usar las varillas para mezclar pan o terminar de hacerlo con las manos. Hay que trabajarla un poco para que con las manos podamos formar cilindros que luego doblaremos para formar las rosquillas.

Precalentamos el horno a 220 ºC y mientras que se calienta, colocamos las rosquillas sobre la bandeja del horno (normalmente no hace falta engrasar) y las pintamos con una mezcla de huevo, preparada mezclando la misma cantidad de huevo que de yema, a mí me bastó con un huevo y una yema. Se pueden barnizar dos veces. Las horneamos de 15 a 20 minutos o hasta que las rosquillas estén doradas y se hayan agrietado un poco.

Ahora vienen las diferencias.

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Rosquillas tontas

Sólo llevan el barnizado de huevo y después de hornearlas se dejan enfriar y se les rocía con azúcar glas

Rosquillas listas

Además del barnizado de huevo, una vez horneadas y mientras están todavía calientes, las vamos a sumergir en un cuenco con almíbar hecho con medio litro de agua y ¼ kilo de azúcar. Luego las vamos a bañar con un fondant o glaseado. El que yo utilicé es muy sencillo, pero se puede usar el que se desee. Simplemente mezclamos 175 gramos de azúcar glas con 2 o 3 cucharadas de agua caliente y ¼ cucharadita de esencia de vainilla. Si se quiere hacer de limón, en lugar de vainilla echaremos una cucharada de zumo de limón por cada dos de agua.

Hay que darles dos baños con el fondant, la primera recubre toda la parte de arriba de la rosquilla y la segunda se hace una vez seca la primera, dejando escurrir el fondant de manera irregular. Lo más fácil: ponerlas sobre una rejilla para hacerlo.

Rosquillas francesas

Las francesas llevan después del baño de huevo batido una capa generosa de almendra en granillo (molido grueso), luego se hornean igual que las tontas.

Rosquillas de Santa Clara

Son las que llevan un poco más de trabajo. Una vez horneadas se le da una capa de merengue blanco. Para preparar el merengue necesitamos:
  • ¼ kilo de azúcar
  • 125 mililitros de agua
  • 1 clara de huevo montada a punto de nieve
En un cazo al fuego ponemos el agua con el azúcar hasta lograr un almíbar. Cuando se haya logrado una hebra gruesa añadimos la clara de huevo montada a punto de nieve y mezclamos hasta lograr un baño blanco consistente. Bañamos las rosquillas por arriba y las horneamos nuevamente a 150 ºC hasta que el baño de azúcar se haya secado.

Parece mucho trabajo, pero una vez que tengamos todas las cubiertas listas, se hacen muy rápido y el éxito está asegurado.

¡Qué aproveche!

martes, 11 de diciembre de 2012

Las normas de la casa de la sidra


“Buenas noches príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra”


Hace ya bastante tiempo una amiga bloguera, Blaga de Broken Sparkles, me dedicó un post con dos recetas para que yo las hiciera y las publicara. Una de ellas fue esta rica tarta de queso con chocolate. Seguía estando pendiente la segunda, unos tallarines con pollo a la sidra. Un plato delicioso y, para mi sorpresa, bastante sencillo de hacer.

Aunque la receta es con tallarines, yo la hice con espaguetis porque era lo que tenía en casa… ¡Lo siento Blaga!

Esta receta es de Patrick Anthony, del libro “Ready Steady Cook”.

Espaguetis con pollo a la sidra

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Ingredientes
  • 400 g de pasta, idealmente tallarines
  • Dos cucharadas de aceite de oliva
  • 400 g de pechuga de pollo sin piel cortada en taquitos
  • 210 ml de sidra natural
  • Una cucharada y media de mostaza en grano
  • 15 g de mantequilla
  • Un puerro grande picado
  • 800 g de champiñones picados en láminas
  • 100 ml de nata
  • Una cucharada de cebollino picado, para decorar
20121210-134252.jpgProcedimiento

Cocinamos la pasta de acuerdo con las instrucciones del paquete. Mientras tanto calentamos una cucharada de aceite en una sartén y freímos el pollo durante ocho minutos dándole la vuelta ocasionalmente hasta que esté dorado por todas partes. Añadimos la sidra y la mostaza, sazonamos y dejamos cocinar a fuego lento de cinco a siete minutos hasta que haya reducido un poco la salsa. 
Derretimos la mantequilla en otra sartén, añadimos el resto del aceite y cocinamos el puerro por tres minutos. Luego añadimos los champiñones y cocinamos por otros dos minutos. Finalmente, lo mezclamos todo al pollo, echamos la nata y dejamos que se cocine todo unos dos minutos más a fuego lento.
 
Mezclamos el pollo a la sidra con la pasta, adornamos con el cebollino (o el perejil, en mi caso) y servimos con una ensalada verde o con un poco de pan de ajo.
 
¡Qué aproveche!
 

Chorizos a la sidra

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Aprovechando que aún me quedaba algo de sidra, decidí hacer unos chorizos a la sidra; una tapa muy popular aquí en España y típica del Principado de Asturias. Parece increíble que con lo fácil que son de hacer estos chorizos estén tan buenos. Pero, claro con este plato la clave está en la calidad de la materia prima. Hace falta elegir unos buenos chorizos y una sidra natural de calidad.

Ingredientes

  • P10905713 chorizos tiernos
  • 1 vaso de sidra
  • Aceite de oliva virgen extra

Procedimiento

Cortamos los chorizos en rodajas no muy gruesas, los ponemos en una sartén con un poco de aceite caliente. Los salteamos a fuego medio hasta que estén dorados por todos los lados.
Luego añadimos la sidra y subimos el fuego hasta que hierva. Volvemos a bajar el fuego y dejamos que la sidra reduzca durante unos 30 minutos.
Para servirlos, podemos ponerlos en una cazuelita de barro, acompañados de pan. O podemos servirlos directamente sobre pequeñas rebanadas de pan y tomarlos directamente como una tapa.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Secreto Ibérico con manzanas caramelizadas


La receta de hoy es sencilla pero muy sabrosa. Elaborada con productos de temporada y perfecta para estos días de otoño.

Al parecer, hace una veintena de años, al dueño de un bar de Sevilla se le ocurrió ofrecer una tapa con pequeños trozos de algunas partes de cerdo ibérico simplemente adobadas y pasadas por la plancha. El éxito fue rotundo y la práctica se extendió por toda la ciudad, saltando más tarde a las demás provincias andaluzas, después a Extremadura, a Madrid y al resto del país y hoy día estas carnes, tradicionalmente destinadas a la producción de embutidos, se consideran una verdadera maravilla, que se asemeja por su composición grasa y por su sabor a la carne de vacuno Kobe.

Una de estas piezas es el secreto. Hay dos teorías para explicar su nombre: la primera alude a que los carniceros las guardaban para ellos mismos, por su calidad, y la segunda a que está escondida, tapada por la grasa y adherida a la hoja de tocino.

Secreto de Ibérico con manzanas caramelizadas

Ingredientes
Para 4 personas
  • ½ kilo de secreto ibérico
  • 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 copa de Pedro Ximénez
  • Sal Maldon
  • Pimienta
Guarnición
  • 2 manzanas Golden
  • 1 cucharada de azúcar
  • 1 cucharada de mantequilla
  • ½ kilo de patatas
  • ½ cebolla
  • 1 chorreón de aceite


Procedimiento

Pelamos las patatas, las cortamos en rodajas como para tortilla, las mezclamos con la cebolla picada y las colocamos en una fuente de horno engrasada, regamos con el aceite y las llevamos al horno precalentado a 180 ºC (350 ºF) durante 45 minutos.

Cortamos las manzanas en octavos, pelamos cada trozo. Fundimos la mantequilla con el azúcar en una sartén y salteamos los gajos de manzana hasta que tomen un bonito color dorado y se caramelicen.

Cortamos el secreto en filetes sesgados no muy gruesos. Calentamos el aceite muy fuerte en una sartén de hierro y hacemos los filetes por ambos lados, hasta que quede algo tostado el exterior y rosado por dentro. Los sacamos de la sartén y sazonamos con unas escamas de sal maldon y pimienta. Reservar y mantener calientes.

Desglasamos la sartén con el Pedro Ximénez, hasta conseguir una salsa un poco densa.
Servimos la carne acompañada de unos gajos de manzana, las patatas y bañamos con un poco de la salsa. Todo muy caliente.

¡Qué aproveche!

Fuente: Las excelencias del cerdo, de Ismael Díaz Yubero. Recetas de Mª Jesús Gil de Antuñano

Tortilla de patata



Ya sé lo que me vais a decir: ¿tortilla de patatas?, ¡venga ya! Pero tened en cuenta que este blog lo leen personas de distintos países y culturas que no tienen porqué saber necesariamente cómo se hace una tortilla de patatas.

De hecho, me habría venido fenomenal a mi encontrarme con un post como este hace 20 años cuando llegué a Madrid, con 19 añitos y sin saber cómo freír un huevo...bueno, vale, exagero, sabía freír un huevo, pero tortilla de patata ni por asomo.

Así que este post se lo dedico a todas aquellas personas, inmigrantes, turistas, estudiantes, que quieran aprender uno de los platos más básicos y típicos de la cocina española. Espero que os sirva.




Para mí, una verdadera tortilla española sólo lleva huevos, patatas y cebolla. A algunas personas no les gusta la cebolla y no la ponen, eso también es aceptable; pero cuando se le añaden otros ingredientes me parece que deja de ser una verdadera tortilla de patata.

Pero esta es sólo mi opinión, vosotros podéis agregar otros ingredientes si os apetece; los más populares son calabacines, berenjenas, guisantes, chorizo ​​… Pero recordad que tenéis que probarla aunque sólo sea una vez con patata, cebolla y nada más, os va a encantar.

Ok, dicho esto me parece un poco absurdo por mi parte el daros una receta, porque es muy simple y hay ya un montón de recetas en Internet. Pero tengo que escribir algo para acompañar estas fotos ¿no os parece?

Las cantidades aquí son para una tortilla grande o mediana, para 5 o seis personas si se toma para comer o cenar acompañada de una buena ensalada. Pero si preferís tomarla en plan tapa (es decir, cortada en trozos pequeños y acompañada de pan), entonces tendréis suficiente para una pequeña reunión de amigos.

Ingredientes
  • 6 ó 8 huevos grandes
  • 500-600 g de patatas
  • 1 cebolla pequeña
  • Aceite de oliva
  • Sal


Procedimiento

Lavar, pelar y cortar las patatas en rodajas finas. Pelar y picar la cebolla.

Calentar el aceite de oliva en una sartén, (suficiente como para cubrir las patatas) y freír las patatas, junto con la cebolla, a temperatura moderada hasta que estén blandas, pero no doradas (o por lo menos no mucho). Retirar y escurrir sobre papel de cocina, luego mezclar con los huevos batidos. Añadir sal al gusto.
Eliminar el exceso de aceite de la sartén o utilizar otra con tan sólo una fina capa de aceite. Verter la mezcla y freír lentamente a una temperatura media-baja.

No se necesita mucho tiempo, cuando veáis que ha cuajado en un lado y comienza a cuajar por la parte superior es el momento de darle la vuelta. Esto puede parecer complicado, pero sólo necesitáis un plato más grande que la sartén o una tapa plana. Se coloca encima de la sartén con una mano, con la otra sujetamos el mango de la sartén y giramos con un movimiento rápido y firme.

Luego deslizamos con cuidado la tortilla de vuelta en la sartén para terminar de cocinar por el otro lado. A algunas personas les gusta que la tortilla quede un poco hecha en el centro, por lo que el tiempo de cocción dependerá del punto que queráis darle.

Espero que disfrutéis de esta receta. Para otras versiones de tortilla de patatas podéis ir a Chica Andaluza o Hot, cheap & easy, sus recetas son fantásticas.

¡Qué aproveche!

viernes, 14 de septiembre de 2012

Dados de sepia en salsa verde

 

Este verano los niños tenían ganas de “aventura” así que una mañana, después del desayuno, los subí a todos al coche, elegimos una de las autovías que salen de Madrid y emprendimos la búsqueda de pueblos desconocidos (para nosotros).

Después de una hora o así por la Carretera de Burgos o Autovía de Norte nos salimos y anduvimos por carreteras secundarias hasta llegar a un hermoso pueblo llamado Perorrubio, en la provincia de Segovia. Con una población de 14 habitantes, el sitio estaba casi desierto, pero dimos con LA taberna del pueblo y allí disfrutamos de una comida deliciosa, servida por el tabernero, su mujer y su hija. Todos ellos encantadores.



Después de comer todavía teníamos ánimos de descubrimiento, así que seguimos hacia adelante hasta la Villa medieval de Sepúlveda, otra joya de sitio, aunque un poco más grande. Finalmente nos fuimos a dar un paseo por las hoces del Río Duratón y mientras los niños metían los pies en la fría corriente, desde arriba nos observaban con curiosidad los buitres leonados que entraban y salían de sus nidos situados el las altas laderas del cañón que alberga a este río. El final de la jornada no pudo ser mejor.



Pero volvamos a lo nuestro, la comida. Hoy os traigo una receta rica y sencilla. No tardaréis más de 15 minutos en tenerla lista (si compráis la sepia ya limpia, eso sí) y os aseguro que quedaréis muy satisfechos con el resultado.

Espero que os guste.


Dados de sepia en salsa verde

Ingredientes
  • 600 g de sepia grande
  • 1 cebolla picada
  • 100 ml de jerez
  • 200 ml de caldo de pescado
  • 1 ramita de perejil picada
  • Harina
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
Procedimiento

Ponemos una cazuela al fuego con aceite y rehogamos en ella la cebolla hasta que coja color. A continuación añadimos el perejil, el jerez y el caldo de pescado. Dejamos que el guiso vaya reduciendo.

Mientras tanto, limpiamos y cortamos la sepia en trozos regulares, salamos, pasamos por harina y los freímos en otra sartén con aceite. Escurrimos sobre papel de cocina.

Incorporamos la sepia a la cazuela y dejamos que todo el conjunto hierva durante 1 minuto.

¡Qué aproveche!


Fuente: Cocina de temporada para inexpertos

Melón con jamón

 



La receta de hoy no puede ser más fácil. Hoy no hay medidas, así que olvidaros de “una cucharadita de esto y 100 gramos de aquello”, simplemente necesitáis un buen melón cortado en cuadrados, rectángulos o alguna otra forma creativa y jamón, un buen jamón serrano cortado en lonchas finas.

Cuando llegué a España este fue uno de los platos que más me sorprendió. Empezando porque no había probado el jamón serrano en la vida… y ¡mezclado con melón! ¡Qué locura!

Sin embargo, después de todos estos años he de admitir que los españoles saben lo que se hacen en la cocina porque la mezcla de sabores es sensacional, creedme.

Sólo debo hacer una aclaración, el melón que se usa aquí en España para hacer este plato es el tipo conocido como “piel de sapo”. Una variedad que cuando vivía en Panamá no era muy común, pero que creo que ahora será más fácil de encontrar.



¡Casi lo olvido! El melón con jamón se suele servir como primero en las comidas y es muy habitual en fiestas y recepciones como aperitivo. Probadlo en casa, estoy segura de que os gustará mucho.


¡Que aproveche!

Pimientos rellenos

El pasado 11 de julio he vuelto a ser tía. Uno de mis primos en Panamá y su mujer han tenido un hermoso bebé llamado Diego Alejandro. Todo esto ocurrió mientras estaba en la playa, así que en cuanto volví a casa me puse a hacerles un regalito en punto de cruz.
 
El problema es que he elegido un proyecto un poco ambicioso que me está tomando más tiempo del esperado y dedico casi todos los ratos libres que tengo a bordar e intentar terminarlo antes de que el niño vaya a la universidad. De momento este es mi progreso.
 
¡Ya casi lo termino!
 
 
Ya sé lo que estaréis pensando “los niños tardan 9 meses en llegar, ¿por qué no empezar a bordar antes de que nazcan?”. Pues lo que pasa es que estaba ocupada con este “pequeño proyecto”” para mi hijo Fernando.
 
Si, a Fernando le encanta Mickey
 
 
La receta de hoy es muy sencilla. Sólo hace falta hacerse con los ingredientes, mezclar y rellenar. Es perfecta para una cena rápida o como entrante.
 
Los pimientos del piquillo son muy típicos de España y lo bueno es que como su presentación es casi siempre en conserva, los podemos encontrar durante todo el año y en cualquier sitio. Se producen en Lodosa, un municipio de Navarra, son muy versátiles y se pueden rellenar con muchas cosas (carne, pollo, pescado, mariscos, arroz…).
 
Una idea muy rica es rellenarlos de queso como os muestro hoy.
 

Pimientos rellenos de queso de cabra, aceitunas y pasitas

Ingredientes
  • 200 g de pimientos del piquillo enteros en aceite (7 u 8 unidades)
Relleno
  • 50 g de aceitunas negras deshuesadas y picadas
  • Unas cuantas uvas pasas picadas
  • 200 g de queso de cabra de pasta blanda
  • 1 diente de ajo majado
  • Sal y pimienta
Procedimiento

Ponemos el picadillo de aceituna y pasitas en un cuenco y lo mezclamos con el queso, el ajo y una cucharada del aceite de la conserva de los pimientos o de aceite de oliva. Salpimentamos al gusto y procedemos a rellenar los pimientos con la ayuda de una cucharilla.

Luego los metemos en la nevera hasta que estén firmes, una o dos horas más o menos, antes de servir.

Con un diente de ajo el sabor es muy fuerte, así que recomiendo echarlo poco a poco e ir probando hasta conseguir el nivel deseado. Las pasitas o uvas pasas añaden cierto contraste a esta receta, resaltan el sabor del queso de cabra y suavizan el sabor del ajo.


¡Qué aproveche!

Almejas con champiñones y salsa al jerez


Para todos aquellos que ya ven como un recuerdo lejano esas vacaciones en la playa o para todos aquellos que acaban de volver y no pueden creer que ya hayan terminado, os traigo una recetita marinera que os transportará de vuelta a esas ricas comidas de chiringuito, a los paseos por la playa y a los baños en el mar…
Bueno, puede que no sea para tanto, pero estas almejas están buenísimas así que no dudéis en probarlas en casa.

La receta de hoy es una adaptación de la receta que me dio el chef de un restaurante en el que solemos cenar cuando vamos a Cádiz. Es una adaptación porque le prometí mantenerla en secreto; así que después de quitar algunos ingredientes y cambiar otros tantos me ha salido este delicioso plato de almejas con una rica salsa de “toma pan y moja”.



Ingredientes
  • 500 g de almejas
  • 3 dientes de ajo
  • ½ cebolla
  • 200 g de champiñones laminados
  • 400 g de tomate natural triturado
  • Un chorro de Jerez
Procedimiento

Sumergimos en agua las almejas para que se limpien, entre 10 y 15 minutos. Mientras tanto, hacemos un sofrito con el ajo y la cebolla. Luego añadimos los champiñones laminados y el tomate, los dejamos que se hagan un poco. Finalmente, añadimos las almejas y un buen chorro de Jerez. Les damos unos minutos a las almejas para que se abran y listo.

¡Qué aproveche!

viernes, 1 de junio de 2012

Lomo de cerdo a la plancha con aceite de perejil y ajo y pimientos asados

Cada dos domingos mis suegros vienen a comer a casa y a mi me gusta preparar algo especial para ellos; pero tiene que ser algo que guste a los mayores y que además los niños se coman sin protestar.

El problema es que a mí los domingos me gusta dormir hasta tarde y a la una y media empieza la misa; eso me deja muy poco tiempo y complica bastante las cosas para que a las tres o tres y media podamos sentarnos a comer.

La receta de hoy es perfecta para este tipo de situaciones (las fotos son de hace unas cuantas semanas).

Te levantas tarde, te arreglas y bajas relajada y hermosa. Pones los pimientos al horno y te olvidas de ellos (en 40 minutos puedes hacer muchas cosas), preparas el aceite de ajo y perejil y luego te vas a correr, a misa, a leer un libro, a pasear a los perros o lo que sea (no te olvides de apagar el horno a los 40 minutos) y 5 minutos antes de sentarte a la mesa cocinas el lomo.

Si quieres un menú más completo, puedes hacer un arroz para acompañar o unas patatas al horno. Yo lo serví con un basmati con zanahoria (15 minutos).

Como veis este plato apenas requiere atención y el resultado, os lo aseguro, no os dejará indiferentes.


Ingredientes
  • 1 lomo de cerdo cortado en lonchas
  • 2 pimientos rojos
  • 3 ramas de perejil fresco
  • 100 ml de aceite de oliva virgen extra de 0,4º
  • 3 diente de ajo
  • Sal y pimienta al gusto
Procedimiento

Lavamos los pimientos, los colocamos sobre una bandeja de horno, los rociamos con aceite de oliva y sal al gusto y los asamos en el horno a 200ºC durante 40 minutos. Los dejamos enfriar lo suficiente para poder manejarlos y los pelamos, despepitamos y cortamos en tiras, recuperando el jugo que suelten.

Colocamos las tiras de pimiento junto a su jugo en un sartén y las cocemos a fuego lento durante 5 minutos para que queden confitadas.

Pelamos y blanqueamos los ajos tres veces en agua (para blanquear los ajos debemos introducirlos en agua hirviendo de tres a cinco segundos y luego enfriarlos con agua o hielo).

Deshojamos el perejil y lo trituramos con los ajos y el aceite con un batidor hasta obtener un aceite consistente de perejil y ajo.

En el último momento, fileteamos el lomo y lo ponemos al punto de sal y pimienta negra recién molida. Lo cocinamos en una sartén con un poco de aceite hasta que esté dorado y jugoso.

Para servir, disponemos el pimiento rojo en la base de una fuente y encima repartimos el lomo a la plancha y terminamos con una cucharada de aceite de ajo y perejil

¡Qué aproveche!

Fuente: La comida de la familia, FERRAN ADRIÀ

martes, 15 de mayo de 2012

Barquillos de San Isidro Labrador

 

Hoy es San Isidro Labrador, Patrón de Madrid. Es una fiesta grande y colorista se caracteriza por las romerías, verbenas, atracciones y diversos espectáculos tradicionales. Esta celebración adquiere un tono aún más familiar el 15 de mayo en la Pradera de San Isidro, donde las familias madrileñas acuden a celebrar picnics junto a la ermita del Santo. Allí se pueden ver puestos de comida en los que no faltarán la tortilla de patatas, las rosquillas, las patatas fritas o los barquillos.


Este cuadro de Francisco de Goya de finales del siglo XVIII os puede dar una idea del aspecto de la Pradera y de la antigüedad de esta fiesta.

El año pasado preparé rosquillas del Santo, hoy os dejo con unos sencillos barquillos, otro de esos dulces típicos de la gastronomía madrileña.


Barquillos

Ingredientes
  • 50 g de mantequilla derretida
  • 50 g de harina
  • 50 g de azúcar glas
  • 2 claras

Procedimiento
Precalentamos el horno a 200 ºC y cubrimos una bandeja de horno con papel de horno.
Fundimos la mantequilla en el microondas. Batimos las claras hasta que estén espumosas, pero sin que lleguen a estar montadas. Mezclamos el azúcar y la harina en un bol, añadimos las claras y la mantequilla y mezclamos hasta obtener una crema homogénea.

Echamos una cucharada de masa sobre la bandeja de horno y la extendemos con la ayuda de una espátula, dándole una forma rectangular y asegurándonos de que quede una capa muy fina.
Horneamos 3 minutos (más tiempo se quemarían), sacamos del horno y muy rápidamente los enrollamos sobre sí mismos antes de que se endurezcan.

Estos barquillos son los compañeros perfectos de helados y batidos, se pueden tomar solos o bañados en chocolate.


¡Qué aproveche!

viernes, 4 de mayo de 2012

Croquetas de Jamón

Después de haber estado M.I.A. durante unos días, hoy os dejo (para compensar) con un clásico de la cocina española: las croquetas. Uno de esos inventos maravillosos que nos permite aprovechar los restos de pollo, cocido, bacalao o jamón que tengamos por casa y convertirlos en un delicioso bocado digno de los más finos paladares.

Durante años me he resistido a hacer croquetas caseras, por miedo a que no estuviesen buenas, o a que se rompieran al freír o por comodidad (y pereza). Pero el otro día me animé a hacerlas siguiendo una fantástica receta que encontré en Enciclopedia de gastronomía, una página web muy simpática, llena de ricas recetas e ingenio.

Espero que os animéis a hacerlas vosotros también, el sabor es incomparable y es poco probable que encontréis entre los productos congelados de los supermercados unas croquetas tan ricas.
Según Pepe Iglesias, el autor de la web, con las croquetas de jamón hay que tomar algunas precauciones:

En primer lugar, usar los restos de un buen jamón ibérico de bellota, esas tajaditas que no se comen porque están resecas y pegadas al hueso, pero cuyo sabor es tan intenso y concentrado que, con una cantidad ínfima, perfumaremos toda una perola.

Yo añado, que si no tenéis de este jamón, no pasa nada. Estamos practicando, aprendiendo nuevas recetas y nadie aprende a conducir en un Ferrari. Así que si no tenéis de este jamón en casa o si es muy caro en la tienda. Entonces usad algún otro jamón serrano de calidad.

En segundo lugar, no se echan directamente en la bechamel, sino que hay que picarlo bien y darle un hervor en la leche que vamos a usar. Así se rehidratan y desprenden su sabor en la leche y, consecuentemente, a la bechamel. Ninguna objeción a este consejo por mi parte. Es, en efecto un paso fundamental.

Finalmente, es conveniente hacer la masa de un día para otro, enfriándola en la nevera, así se manipula mejor. Incluso, una vez hechas y empanadas, deben dejarse unas horas en la nevera para freírse mejor. También se pueden congelar para usar en caso de emergencia.

Ingredientes
  • 2 Cucharadas de mantequilla
  • 3 Cucharadas de harina (de repostería mejor, pero no imprescindible)
  • 1 Litro de leche
  • 200 g de jamón ibérico
  • 1 Huevo
  • Pan rallado
  • Aceite de oliva
Procedimiento

En una sartén antiadherente ponemos dos cucharadas de mantequilla, y tres de harina de trigo, a ser posible de repostería.

Llevamos al fuego y removemos hasta que empieza a tomar un bello color dorado, apartamos del fuego y añadimos una tacita de leche templada (en la que previamente hemos hervido el jamón), removemos hasta conseguir una bola homogénea y volvemos a llevar al fuego durante unos minutos removiendo sin parar.

Repetimos la operación añadiendo esta vez dos tazas de leche (siempre fuera del fuego), removemos hasta homogeneizar la masa que ya será algo más cremosa y llevamos otra vez al fuego removiendo sin parar hasta que rompa otra vez a hervir.

Repetimos otra vez la operación, esta vez añadiendo ya el resto de la leche. Ahora, cuando lo llevemos de nuevo al fuego, deberá dar tres hervores, dejando un tiempo de reposo entre uno y otro.
Cuando esté lista, añadimos el picadillo de jamón y removemos bien. Dejamos refrescar la masa y la refrigeramos durante unas horas o de un día para otro.

Para el empanado, ya bien frías, se les da la forma con la ayuda de dos cucharas (ver imagen), se pasan por huevo batido, luego por pan rallado, se dejan reposar de nuevo un par de horas en la nevera y se fríen en abundante aceite de oliva bien caliente.
Es importante mantener la temperatura del aceite lo más constante posible, así que no es recomendable echar a freír demasiadas croquetas a la vez para que la temperatura no baje bruscamente.
Escurrir en papel absorbente el exceso de grasa y servir.


¡Qué aproveche!

domingo, 1 de abril de 2012

Potaje de garbanzos con bacalao

La Semana Santa da comienzo con el Domingo de Ramos, la conmemoración de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, un evento que se menciona en los cuatro Evangelios canónicos.
La receta de hoy recibe varios nombres, pero el más popular es el de potaje de vigilia. Este reconfortante potaje es muy típico de la cocina española durante la Cuaresma y Semana Santa; su principal ingrediente es el bacalao, lo que nos permite disfrutar de un delicioso manjar incluso en los días de abstinencia de carne.
No perdáis la oportunidad de deleitaros con esta receta, ¡está buenísima!

Ingredientes
  • 500 g de garbanzos
  • 200 g de espinaca fresca
  • 200g de lomo de bacalao desalado
  • 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo sin pelar
  • 1 hoja de laurel
  • 1 cucharada sopera de pimentón dulce
  • Sal
  • Aceite de oliva
  • 3 litros de caldo de pescado
  • 2 huevos cocidos

Procedimiento
Ponemos en remojo los garbanzos la víspera, cubiertos de agua y con una pizca de sal y bicarbonato de soda. También se puede hacer esta receta usando garbanzos cocidos en conserva. Al día siguiente ponemos una olla al fuego con el caldo de pescado y, cuando empiece a humear, añadimos los garbanzos junto con la cebolla, el ajo y el laurel. Damos un hervor y bajamos el fuego, cociendo hasta que queden tiernos los garbanzos (este tiempo se reducirá si usamos garbanzos cocidos) Cuando estén los garbanzos cocidos, sacamos los ajos, la cebolla y una porción de garbanzos. Salteamos los garbanzos en aceite de oliva con la cebolla y el ajo cocido, rehogamos con el pimentón, mojamos con un poco de caldo de la cocción y trituramos.
Al finalizar la cocción añadimos las espinacas cortadas en juliana, el bacalao en dados, el huevo cocido picado y el sofrito triturado y dejamos cocer 10 minutos más.


En cuanto a la gastronomía Panameña durante la Cuaresma y Semana Santa, ya el año pasado cociné algunas recetas. Por ejemplo, la cocada que es un dulce tradicional en diversos pueblos durante Semana Santa. Las cocadas blancas o teñidas son cuadritos o rombos con coco y azúcar que al secarse endurecen. Mientras que las cocadas negras se preparan con melaza, miel de caña o raspadura adquiriendo un aspecto melcochoso. Colón es la provincia que heredó estas cocadas negras del grupo afroantillano y que ahora se pueden tomar en cualquier región del país para Semana Santa.
Además tenemos el pan bon, un pan dulce moreno con frutas y pasas que no puede faltar en la gastronomía de Semana Santa panameña. Este pan existe en Colón desde que llegaron los antillanos a la construcción del Canal de Panamá. El bon para Semana Santa significa que “el tiempo de paz y amor ha llegado”. A este pan se le coloca una cruz en el centro con la misma masa, lo que representa la cruz en la que Jesús fue crucificado.




Finalmente tenemos muchos platos con pescado, el protagonista de esta ruta gastronómica, una de mis recetas favoritas es el bacalao con papas.


¡Qué aproveche!

jueves, 29 de marzo de 2012

Galletas de mantequilla de cacahuete y trozos de chocolate


Las dos galletas favoritas en casa son las típicas cookies con chispas de chocolate y las galletas de mantequilla de cacahuete.
La receta de hoy es una especie de híbrido entre las dos y el resultado, os aseguro, es mejor que un Prius.

Ingredientes
  • 1 ½ tazas de harina
  • 1 cucharadita de bicarbonato de sodio
  • 1 taza de mantequilla de maní (cremosa o con trocitos)
  • 4 cucharadas (½ barra) de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente
  • ½ taza de azúcar moreno
  • ½ taza de azúcar
  • 2 huevos grandes
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 225 g (8 onzas) de chocolate semidulce, cortado en trozos
Procedimiento
Precalentamos el horno a 180 ºC (350 ºF)
En un tazón, mezclamos la harina con el bicarbonato y los dejamos a un lado.
Con una batidora eléctrica, batimos la mantequilla de cacahuete, la mantequilla y el azúcar hasta que la mezcla quede suave y esponjosa. Agregamos los huevos y la vainilla, y batimos bien. Con la batidora a baja velocidad, agregamos poco a poco la mezcla de harina, batiendo lo justo para que se mezclen. Finalmente agregamos los trozos de chocolate.
Colocamos cucharadas colmadas de la masa en la bandeja dejando 2 centímetros y medio (1 pulgada) aproximadamente entre ellas. Horneamos hasta que estén doradas, de 13 a 15 minutos. Transferimos las galletas a unas rejillas para que se enfríen.

Rinde 36 galletas aproximadamente

¡Qué aproveche!

Fuente: MarthaStewart.com

Me gustaría compartir con vosotros algunas fotos que hice la semana pasada en Alcalá de Henares, cuna de Miguel de Cervantes Saavedra, autor del Quijote, entre muchas otras obras.

Esto es un rincón del patio de la casa de Cervantes. Aquí es donde nació en 1547.

Este es el Colegio Mayor de San Ildefonso. Edificio principal de la Universidad de Alcalá de Henares, fundada por el Cardenal Cisneros en 1499. Es una de las obras más importantes del Renacimiento español y declarada Patrimonio de la Humanidad, junto con el resto de la histórica Alcalá de Henares en 1998.
El patio llamado de Santo Tomás de Villanueva, el primer santo en salir de las aulas de la Universidad Complutense.
El Patio Trilingüe, perteneciente al Colegio de San Jerónimo, construido entre 1564 y 1570.
El Paraninfo, aquí es donde el Premio Miguel de Cervantes se celebra cada año desde 1976.

¡Espero que os haya gustado el paseo!
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