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martes, 11 de diciembre de 2012

Las normas de la casa de la sidra


“Buenas noches príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra”


Hace ya bastante tiempo una amiga bloguera, Blaga de Broken Sparkles, me dedicó un post con dos recetas para que yo las hiciera y las publicara. Una de ellas fue esta rica tarta de queso con chocolate. Seguía estando pendiente la segunda, unos tallarines con pollo a la sidra. Un plato delicioso y, para mi sorpresa, bastante sencillo de hacer.

Aunque la receta es con tallarines, yo la hice con espaguetis porque era lo que tenía en casa… ¡Lo siento Blaga!

Esta receta es de Patrick Anthony, del libro “Ready Steady Cook”.

Espaguetis con pollo a la sidra

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Ingredientes
  • 400 g de pasta, idealmente tallarines
  • Dos cucharadas de aceite de oliva
  • 400 g de pechuga de pollo sin piel cortada en taquitos
  • 210 ml de sidra natural
  • Una cucharada y media de mostaza en grano
  • 15 g de mantequilla
  • Un puerro grande picado
  • 800 g de champiñones picados en láminas
  • 100 ml de nata
  • Una cucharada de cebollino picado, para decorar
20121210-134252.jpgProcedimiento

Cocinamos la pasta de acuerdo con las instrucciones del paquete. Mientras tanto calentamos una cucharada de aceite en una sartén y freímos el pollo durante ocho minutos dándole la vuelta ocasionalmente hasta que esté dorado por todas partes. Añadimos la sidra y la mostaza, sazonamos y dejamos cocinar a fuego lento de cinco a siete minutos hasta que haya reducido un poco la salsa. 
Derretimos la mantequilla en otra sartén, añadimos el resto del aceite y cocinamos el puerro por tres minutos. Luego añadimos los champiñones y cocinamos por otros dos minutos. Finalmente, lo mezclamos todo al pollo, echamos la nata y dejamos que se cocine todo unos dos minutos más a fuego lento.
 
Mezclamos el pollo a la sidra con la pasta, adornamos con el cebollino (o el perejil, en mi caso) y servimos con una ensalada verde o con un poco de pan de ajo.
 
¡Qué aproveche!
 

Chorizos a la sidra

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Aprovechando que aún me quedaba algo de sidra, decidí hacer unos chorizos a la sidra; una tapa muy popular aquí en España y típica del Principado de Asturias. Parece increíble que con lo fácil que son de hacer estos chorizos estén tan buenos. Pero, claro con este plato la clave está en la calidad de la materia prima. Hace falta elegir unos buenos chorizos y una sidra natural de calidad.

Ingredientes

  • P10905713 chorizos tiernos
  • 1 vaso de sidra
  • Aceite de oliva virgen extra

Procedimiento

Cortamos los chorizos en rodajas no muy gruesas, los ponemos en una sartén con un poco de aceite caliente. Los salteamos a fuego medio hasta que estén dorados por todos los lados.
Luego añadimos la sidra y subimos el fuego hasta que hierva. Volvemos a bajar el fuego y dejamos que la sidra reduzca durante unos 30 minutos.
Para servirlos, podemos ponerlos en una cazuelita de barro, acompañados de pan. O podemos servirlos directamente sobre pequeñas rebanadas de pan y tomarlos directamente como una tapa.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Tarta Flamiche

Tarta Flamiche

La semana pasada compré un manojo de puerros con una receta en mente… supongo, pero después de unos días yo no sabía qué hacer con ellos, pero tenía que encontrar algo porque si no se echarían a perder. Así que busqué en el índice de mi libro de cocina francesa la palabra poireaux y voilà! Encontré está rica receta para la que sólo tenía que comprar un poco de crème fraîche.

Después busqué en Google esta tarta y descubrí que a esta variedad se le llama Flamiche picarde y que es tradicional de las regiones de Nord-Pas-de-Calais y Picardie. Hay otra variedad llamada flamiche dinantaise, tradicional de la ciudad de los Copères (Dinant), que está hecha con un queso llamado boulette de Romedenne, mantequilla y huevos. Apuesto a que también es deliciosa.

La flamiche está muy, muy buena. Una delicada mezcla de sabores y una textura perfecta. Os recomiendo que la tengáis en mente para una comida ligera, un picnic o un brunch.

En la receta se usa masa quebrada hecha en casa, pero resulta que también tenía un paquete de masa hojaldre en la nevera y funcionó muy bien. Supongo que muchos de vosotros, al igual que yo, no tenéis el tiempo o ya sabéis cómo hacer este tipo de masa, así que no os daré la receta (salvo que me la pidáis).

Ingredientes para el relleno
  • 10 puerros medianos
  • 100 g de mantequilla
  • 200 ml de leche
  • 30 g de harina
  • Un gran pellizco de nuez moscada rallada
  • 100 ml de nata
  • 75 g queso gruyere rallado
  • 2 huevos
  • Sal y pimienta al gusto


Procedimiento

Pelamos los puerros y desechamos todas las hojas verdes. Cortamos a lo largo y enjuagamos con agua. Escurrimos y picamos.

Derretimos 50 g de mantequilla en una cacerola. Añadimos el puerro, sal y pimienta al gusto. Tapamos y dejamos cocer durante 20 minutos a fuego lento, pero sin dejar que se dore.

Escurrimos el puerro, conservando en un tazón el jugo de la cocción que mezclaremos con la leche.
Derretimos 30 g de mantequilla en una cacerola, agregamos la harina, removiendo 1 a 2 minutos hasta que coja un poco de color, añadimos la mezcla de jugo de la cocción con leche, removiendo a la vez.

Llevamos a ebullición, agregamos la nuez moscada, sal y pimienta. Mezclamos bien, añadimos el puerro y la crème fraîche, y dejamos que se cocine a fuego lento durante 5 minutos, revolviendo con frecuencia. Retiramos del fuego y dejamos templar.

Precalentamos el horno a 220 º C (430 º F). Engrasamos un molde circular con 10 g de mantequilla. Forramos con la masa, pinchamos con un tenedor en la base y horneamos durante 10 minutos. Para evitar que suba la masa, si usamos masa de hojaldre, colocaremos sobre el fondo algún peso, como garbanzos secos.

Sacamos el molde del horno y aumentamos la temperatura al máximo.
Añadimos a la mezcla del relleno, la mitad del queso rallado y los huevos batidos como para tortilla, lo vertemos en el molde, echamos por encima el resto del queso y repartimos los 10 g de mantequilla cortada en trozos pequeños.

Horneamos durante 10 minutos hasta que esté dorada, desmoldamos y servimos enseguida, ya que, según un libro sobre gastronomía Valona
 
“C’est le client qui attend la flamiche, car la flamiche n’attend pas le client”.

“Es el cliente el que le espera a la flamiche, porque la flamiche no espera a los clientes.”
 
Bon appétit!

Nota: Esta es una traducción de una receta escrita en francés, así que por favor perdonadme cualquier error que haya podido cometer.


Traducido del libro Les bonnes recettes de nos grands-mères

miércoles, 23 de mayo de 2012

Vichyssoise

Una tarde especialmente calurosa en Nueva York, en 1917, los hoteles de primera categoría (que todavía no estaban equipados con aire acondicionado) pusieron en marcha los Roof Gardens, terrazas hábilmente iluminadas y decoradas con flores y plantas para que sus clientes pudieran cenar al aire libre.


A principios del siglo XX, el entonces recién estrenado Ritz-Carlton de Nueva York, situado en la esquina de Madison y la calle 46, aspiraba a servir la mejor comida (ofrecer las mejores habitaciones, el mejor servicio …) para competir con el famoso Waldorf Astoria. Esa fue la razón por la cual César Ritz, su propietario, insistió en que le enviaran desde Francia uno de los mejores chefs de su hotel Ritz Parisino situado en la Place Vendôme. El elegido fue el joven chef Louis Diat.
En 1917 el chef Louis Diat intentaba dar los últimos toques a la carta que se serviría a los clientes del Ritz-Carlton en la terrasse fleurie del hotel. Diat no quería perder su buena reputación sirviendo platos que pudieran parecer demasiado ordinarios a su selecta clientela. Un día revisando sus notas y recuerdos, le vino a la mente, sin saber muy bien por qué, la sopa de puerros que le preparaba su madre, Annette Alajoinine Diat, cuando era pequeño.

Sin embargo abandonó la idea unos días más tarde porque hacía demasiado calor para un plato así y se olvidó de los restos de su preparación almacenados en la nevera… Pero de repente, se le ocurrió la idea de servirla fría. Recordó que un verano “la sopa estaba demasiado caliente y su hermano y él pidieron a su madre un poco de leche para enfriarla” Este recuerdo, pues, le inspiró para hacer la sopa que llamó “Crème Vichyssoise” De hecho, el nombre de la época, era Crème Vichyssoise Glacée o también Chilled Cream Vichyssoise. ¿Por qué Vichyssoise? Porque Diat era oriundo de Montmarault, muy próximo a Vichy y hacía falta el nombre de una ciudad famosa.

Hoy en día existen muchas recetas de Vichyssoise, así que para encontrar la receta original tenemos que ir a un artículo publicado en la revista Magazine Gourmet en enero de 1951 titulado, The Ritz in Retrospect. Allí se recoge la receta de ” la Crème Vichyssoise Glacée» de Louis Diat, con la única diferencia (aceptada por el autor) de usar una licuadora, ya que en un principio era necesario pasar la sopa por un tamiz fino.

Aprovechando que teníamos de vista a los tíos franceses (la hermana de mi suegra y su marido), el domingo pasado serví como primer plato esta deliciosa receta. Incluso el refinado paladar de mis invitados franceses fue incapaz de resistirse a su increíble sabor. Espero que a vosotros también os guste.



Ingredientes para 8 personas:
  • 4 puerros – eliminar las puntas de color verde oscuro.
  • 1 cebolla, picada
  • 1 cucharada de mantequilla sin sal
  • 2 patatas, peladas y cortadas en cubos pequeños (3 tazas)
  • 2 cucharaditas de sal
  • 2 tazas de leche
  • 2 tazas de leche semidesnatada
  • 1 taza de crema espesa (nata)
  • Pimienta blanca y cebollino fresco para adornar.

Procedimiento

Cortamos los puerros a lo largo, los lavamos y picamos en trozos grandes hasta tener más o menos dos tazas y media. En una cacerola, rehogamos los puerros y la cebolla en la mantequilla sin que se doren. Revolvemos de vez en cuando, hasta que los puerros se ablanden y agregamos las patatas, con 4 tazas de agua y la sal. Cocinamos a fuego lento durante 30 ó 40 minutos, hasta que las patatas estén tiernas. Agregamos la leche y llevamos la mezcla a ebullición, revolviendo, luego apagamos el fuego y dejamos enfriar un poco. Hacemos un puré con la sopa por tandas en la licuadora hasta que quede suave. Vertemos la sopa en un bol y refrigeramos. Justo antes de servir, añadimos la nata y removemos. Sazonamos con sal y pimienta y decoramos con el cebollino picado.


¡Qué aproveche!


Fuente: Fureur des Vivres n° 15, mars 2009
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