viernes, 1 de junio de 2012

Lomo de cerdo a la plancha con aceite de perejil y ajo y pimientos asados

Cada dos domingos mis suegros vienen a comer a casa y a mi me gusta preparar algo especial para ellos; pero tiene que ser algo que guste a los mayores y que además los niños se coman sin protestar.

El problema es que a mí los domingos me gusta dormir hasta tarde y a la una y media empieza la misa; eso me deja muy poco tiempo y complica bastante las cosas para que a las tres o tres y media podamos sentarnos a comer.

La receta de hoy es perfecta para este tipo de situaciones (las fotos son de hace unas cuantas semanas).

Te levantas tarde, te arreglas y bajas relajada y hermosa. Pones los pimientos al horno y te olvidas de ellos (en 40 minutos puedes hacer muchas cosas), preparas el aceite de ajo y perejil y luego te vas a correr, a misa, a leer un libro, a pasear a los perros o lo que sea (no te olvides de apagar el horno a los 40 minutos) y 5 minutos antes de sentarte a la mesa cocinas el lomo.

Si quieres un menú más completo, puedes hacer un arroz para acompañar o unas patatas al horno. Yo lo serví con un basmati con zanahoria (15 minutos).

Como veis este plato apenas requiere atención y el resultado, os lo aseguro, no os dejará indiferentes.


Ingredientes
  • 1 lomo de cerdo cortado en lonchas
  • 2 pimientos rojos
  • 3 ramas de perejil fresco
  • 100 ml de aceite de oliva virgen extra de 0,4º
  • 3 diente de ajo
  • Sal y pimienta al gusto
Procedimiento

Lavamos los pimientos, los colocamos sobre una bandeja de horno, los rociamos con aceite de oliva y sal al gusto y los asamos en el horno a 200ºC durante 40 minutos. Los dejamos enfriar lo suficiente para poder manejarlos y los pelamos, despepitamos y cortamos en tiras, recuperando el jugo que suelten.

Colocamos las tiras de pimiento junto a su jugo en un sartén y las cocemos a fuego lento durante 5 minutos para que queden confitadas.

Pelamos y blanqueamos los ajos tres veces en agua (para blanquear los ajos debemos introducirlos en agua hirviendo de tres a cinco segundos y luego enfriarlos con agua o hielo).

Deshojamos el perejil y lo trituramos con los ajos y el aceite con un batidor hasta obtener un aceite consistente de perejil y ajo.

En el último momento, fileteamos el lomo y lo ponemos al punto de sal y pimienta negra recién molida. Lo cocinamos en una sartén con un poco de aceite hasta que esté dorado y jugoso.

Para servir, disponemos el pimiento rojo en la base de una fuente y encima repartimos el lomo a la plancha y terminamos con una cucharada de aceite de ajo y perejil

¡Qué aproveche!

Fuente: La comida de la familia, FERRAN ADRIÀ

Soluciones rápidas con hojaldre

Me gusta tener siempre en casa un par de paquetes de masa de hojaldre; por lo menos una vez a la semana termino usándolas, ya sea rellenas con jamón y queso, como base para quiches o en forma de empanadas… no importa cómo, porque son muy versátiles.

La semana pasada, por ejemplo, me resultaron muy útiles para una merienda rápida con amigos. Primero hice estos hojaldres de manzana. Tan fáciles que no os lo vais a creer.


Hojaldres de manzana

Ingredientes
  • 1 paquete de hojaldre refrigerado
  • Almendras trituradas
  • 1 manzana
  • Azúcar
  • Canela molida
Procedimiento

Cortamos la masa en círculos con la ayuda de un vaso o un cortador de galletas. Quitamos el corazón y cortamos la manzana en rodajas. Colocamos una rebanada de manzana encima de cada círculo de masa. Espolvoreamos con azúcar y canela, echamos un puñadito de almendras en el medio y agregamos otro poco de azúcar (para las almendras). Horneamos durante 15 minutos a 180 º C (350 º F)
Alternativas: se puede usar azúcar morena en lugar de azúcar blanco, también podríamos caramelizar las almendras con el azúcar moreno en un cazo al fuego y añadirlas al final antes de servir.



La segunda merienda rápida que hice fueron estas hermosas palmeritas. La receta es de Inna Garten de Barefoot Contessa. Son deliciosas y, sí, también, muy muy fáciles de hacer.


Palmeritas

Yo sólo hice la mitad de la receta (necesitaba la otra hoja de hojaldre para la manzana), pero os paso la receta original.

Ingredientes
  • 2 tazas de azúcar
  • 1/8 cucharadita de sal kosher (yo usé sal Maldon)
  • 2 hojas de hojaldre
Procedimiento

Precalentamos el horno a 450 º F (220 º C).
Combinamos el azúcar y la sal. Vertemos 1 taza de la mezcla de azúcar y la sal sobre una superficie plana. Estiramos la primera hoja de hojaldre sobre el azúcar y vertemos ½ taza de la mezcla de azúcar por encima, esparciendo de manera uniforme sobre la masa de hojaldre. No se trata de echar un poquito, sino de hacer una buena capa de azúcar. Con un rodillo, extendemos la masa hasta que el azúcar se haya metido bien en ella, tanto por arriba como por abajo. Enrollamos los lados de la masa hacia el centro hasta que se junten en medio y luego doblamos una mitad sobre la otra como si cerráramos un libro.

Cortamos la masa en rebanadas no muy gruesas y las colocamos sobre una bandeja forrada con papel antiadherente con la parte del corte hacia arriba. Colocamos la segunda lámina de hojaldre en la mesa con azúcar, rociamos con la mezcla de azúcar restante y hacemos igual que con la primera.

Horneamos las palmeritas durante 6 minutos o hasta que estén caramelizadas y doraditas por abajo, luego les damos la vuelta con una espátula y horneamos 3 ó 5 minutos más, hasta que caramelice en el otro lado. Tenemos que estar muy pendientes del horno porque estas palmeras tienden a tostarse demasiado si nos pasamos horneando. Uno o dos minutos pueden hacer la diferencia.

Cuando estén las pasamos a una rejilla para que se enfríen.
Espero que os gusten estas recetas, han pasado a ser dos de mis favoritas para fiestas, invitados inesperados o una noche de cine en casa.

¡Qué aproveche!

miércoles, 23 de mayo de 2012

Vichyssoise

Una tarde especialmente calurosa en Nueva York, en 1917, los hoteles de primera categoría (que todavía no estaban equipados con aire acondicionado) pusieron en marcha los Roof Gardens, terrazas hábilmente iluminadas y decoradas con flores y plantas para que sus clientes pudieran cenar al aire libre.


A principios del siglo XX, el entonces recién estrenado Ritz-Carlton de Nueva York, situado en la esquina de Madison y la calle 46, aspiraba a servir la mejor comida (ofrecer las mejores habitaciones, el mejor servicio …) para competir con el famoso Waldorf Astoria. Esa fue la razón por la cual César Ritz, su propietario, insistió en que le enviaran desde Francia uno de los mejores chefs de su hotel Ritz Parisino situado en la Place Vendôme. El elegido fue el joven chef Louis Diat.
En 1917 el chef Louis Diat intentaba dar los últimos toques a la carta que se serviría a los clientes del Ritz-Carlton en la terrasse fleurie del hotel. Diat no quería perder su buena reputación sirviendo platos que pudieran parecer demasiado ordinarios a su selecta clientela. Un día revisando sus notas y recuerdos, le vino a la mente, sin saber muy bien por qué, la sopa de puerros que le preparaba su madre, Annette Alajoinine Diat, cuando era pequeño.

Sin embargo abandonó la idea unos días más tarde porque hacía demasiado calor para un plato así y se olvidó de los restos de su preparación almacenados en la nevera… Pero de repente, se le ocurrió la idea de servirla fría. Recordó que un verano “la sopa estaba demasiado caliente y su hermano y él pidieron a su madre un poco de leche para enfriarla” Este recuerdo, pues, le inspiró para hacer la sopa que llamó “Crème Vichyssoise” De hecho, el nombre de la época, era Crème Vichyssoise Glacée o también Chilled Cream Vichyssoise. ¿Por qué Vichyssoise? Porque Diat era oriundo de Montmarault, muy próximo a Vichy y hacía falta el nombre de una ciudad famosa.

Hoy en día existen muchas recetas de Vichyssoise, así que para encontrar la receta original tenemos que ir a un artículo publicado en la revista Magazine Gourmet en enero de 1951 titulado, The Ritz in Retrospect. Allí se recoge la receta de ” la Crème Vichyssoise Glacée» de Louis Diat, con la única diferencia (aceptada por el autor) de usar una licuadora, ya que en un principio era necesario pasar la sopa por un tamiz fino.

Aprovechando que teníamos de vista a los tíos franceses (la hermana de mi suegra y su marido), el domingo pasado serví como primer plato esta deliciosa receta. Incluso el refinado paladar de mis invitados franceses fue incapaz de resistirse a su increíble sabor. Espero que a vosotros también os guste.



Ingredientes para 8 personas:
  • 4 puerros – eliminar las puntas de color verde oscuro.
  • 1 cebolla, picada
  • 1 cucharada de mantequilla sin sal
  • 2 patatas, peladas y cortadas en cubos pequeños (3 tazas)
  • 2 cucharaditas de sal
  • 2 tazas de leche
  • 2 tazas de leche semidesnatada
  • 1 taza de crema espesa (nata)
  • Pimienta blanca y cebollino fresco para adornar.

Procedimiento

Cortamos los puerros a lo largo, los lavamos y picamos en trozos grandes hasta tener más o menos dos tazas y media. En una cacerola, rehogamos los puerros y la cebolla en la mantequilla sin que se doren. Revolvemos de vez en cuando, hasta que los puerros se ablanden y agregamos las patatas, con 4 tazas de agua y la sal. Cocinamos a fuego lento durante 30 ó 40 minutos, hasta que las patatas estén tiernas. Agregamos la leche y llevamos la mezcla a ebullición, revolviendo, luego apagamos el fuego y dejamos enfriar un poco. Hacemos un puré con la sopa por tandas en la licuadora hasta que quede suave. Vertemos la sopa en un bol y refrigeramos. Justo antes de servir, añadimos la nata y removemos. Sazonamos con sal y pimienta y decoramos con el cebollino picado.


¡Qué aproveche!


Fuente: Fureur des Vivres n° 15, mars 2009

miércoles, 16 de mayo de 2012

Tarta de queso de triple chocolate para Broken Sparkles


Hace alguna semanas Blaga, la autora de un fantástico Blog llamado Broken Sparkles me propuso un par de recetas para que yo las hiciera y escribiera un post con fotos bonitas y esas cosas ;)

Hoy os dejo con el cheesecake (obvio, me encantan los dulces) los Tagliatelle los haré más adelante.

Blaga se describe a sí misma como alguien que “está loca por el azul del mar, el verde de unos ojos y el morado del arcoíris”. Sus poemas son un reflejo de sus sentimientos e ideas y en ellos se ve claramente la maravillosa persona que es.

Este es el link a su post, está en inglés por eso os dejo aquí la versión en español. La tarta de queso está buenísima, sólo cambié una cosita. En casa no tenía naranjas, solamente mandarinas, así que sustituí la piel de naranja por la piel de dos mandarinas y el sabor era increíble.

Os sugiero que la probéis vosotros también porque resulta muy muy fácil de hacer y lo mejor de todo es que ¡no necesita de horno! Ideal para estos días tan calurosos que estamos teniendo…

Yo hice la receta tal cual me la dio Blaga (salvo el incidente naranja), pero me parece que un poco de gelatina sin sabor no estaría de más, ya que a pesar de haberlo dejado de un día para otro en la nevera todavía el queso estaba un poco suave. Pero se podía desmoldar perfectamente, asi que lo dejo a vuestro criterio.

Ingredientes

Para la base de galleta:
  • Aceite vegetal o mantequilla, para engrasar
  • ½ cucharadita de mezcla de especias (yo usé un poco de jengibre, nuez moscada y clavo)
  • ½ cucharadita de canela molida
  • 1 cáscara de naranja, rallada
  • 125 g de galletas digestives de chocolate, machacadas
  • 55 g de mantequilla derretida
Para el pastel de queso:
  • 125 g de chocolate blanco
  • 225 g de queso crema
  • 142 ml de nata para batir
  • 2 cucharadas de brandi
  • 1 cucharada de azúcar impalpable
  • Cacao en polvo para decorar


Procedimiento
Engrasamos ligeramente 4 aros de servir de unos 10 cm de diámetro (el tamaño es un poco indiferente, podéis usar uno grande o varios más pequeños) y los ponemos sobre una bandeja de hornear engrasada o con papel de horno. Para la base, mezclamos la cáscara, especias, la canela y las galletas. Agregamos la mantequilla derretida y mezclamos bien. Dividimos entre los 4 aros. Presionando hacia abajo con el dorso de una cuchara. Enfriar.

Para el relleno de queso, derretimos el chocolate blanco en un tazón al baño maría o en el microondas. En otro bol, batimos el queso crema hasta que quede suave. Añadimos el chocolate.

Aparte batimos la crema, el brandi y el azúcar y luego lo agregar a la mezcla de queso crema.

Repartimos esta crema entre los moldes y nivelamos con el dorso de una cuchara. Enfriamos hasta que estén firmes.

Espolvoreamos con cacao en polvo antes de servir o decoramos con frutas, lo que más os guste.

¡Qué aproveche!

Receta de Nick Nairn, de “Ready Steady Cook”

martes, 15 de mayo de 2012

Barquillos de San Isidro Labrador

 

Hoy es San Isidro Labrador, Patrón de Madrid. Es una fiesta grande y colorista se caracteriza por las romerías, verbenas, atracciones y diversos espectáculos tradicionales. Esta celebración adquiere un tono aún más familiar el 15 de mayo en la Pradera de San Isidro, donde las familias madrileñas acuden a celebrar picnics junto a la ermita del Santo. Allí se pueden ver puestos de comida en los que no faltarán la tortilla de patatas, las rosquillas, las patatas fritas o los barquillos.


Este cuadro de Francisco de Goya de finales del siglo XVIII os puede dar una idea del aspecto de la Pradera y de la antigüedad de esta fiesta.

El año pasado preparé rosquillas del Santo, hoy os dejo con unos sencillos barquillos, otro de esos dulces típicos de la gastronomía madrileña.


Barquillos

Ingredientes
  • 50 g de mantequilla derretida
  • 50 g de harina
  • 50 g de azúcar glas
  • 2 claras

Procedimiento
Precalentamos el horno a 200 ºC y cubrimos una bandeja de horno con papel de horno.
Fundimos la mantequilla en el microondas. Batimos las claras hasta que estén espumosas, pero sin que lleguen a estar montadas. Mezclamos el azúcar y la harina en un bol, añadimos las claras y la mantequilla y mezclamos hasta obtener una crema homogénea.

Echamos una cucharada de masa sobre la bandeja de horno y la extendemos con la ayuda de una espátula, dándole una forma rectangular y asegurándonos de que quede una capa muy fina.
Horneamos 3 minutos (más tiempo se quemarían), sacamos del horno y muy rápidamente los enrollamos sobre sí mismos antes de que se endurezcan.

Estos barquillos son los compañeros perfectos de helados y batidos, se pueden tomar solos o bañados en chocolate.


¡Qué aproveche!
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