lunes, 17 de junio de 2013

Arroz con coco y guandú

Uno de mis recuerdos de infancia más entrañable es el de estar sentada en la terraza de casa de mis abuelos con mis primos pelando guandú. Es muy probable que entonces la tarea me pareciese tediosa, pero los años y la distancia nos hacen ver las cosas con otros ojos, ¿no os parece?

Los guandúes venían o bien del pequeño terreno de mi abuelo o de algún amigo o familiar que los traía  de los suyos.

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El problema  cuando la memoria idealiza esos momentos y sabores,  es que cuando finalmente te haces con unas latas de guandú con coco (¡¡gracias Tía Fina!!) y preparas un arroz con coco y guandú… te das cuenta de que “le falta algo” y que no ha estado a la altura de tus expectativas.

En cualquier caso, comparto hoy con vosotros otro plato típicamente panameño y uno de mis favoritos: Arroz con coco y guandú.
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El guandú, guandul, gandul, chicharro o quinchoncho, es un alimento básico y muy popular en Hispanoamérica, aunque su origen es probablemente Asiático (India) o Africano. Su cultivo se remonta por lo menos a 3.500 años. Una teoría es que viajó desde la India hasta África oriental y África occidental. Allí, fue descubierto por los europeos, por lo que se llamó guisante del Congo. Por medio de la trata de esclavos llegó al continente americano, probablemente en el siglo XVII.
 
Obviamente el mejor resultado se obtendrá con leche de coco fresca y con guandú fresco y oloroso. Sin embargo, estas latas de guandú con coco me han gustado mucho y son perfectas para cuando se tiene un poco de prisa o cuando, como yo, te encuentras lejos de tu tierra.

Ingredientes
  • ½ taza de cebolla picada
  • 3 cdas. de pimentón rojo picado
  • 2 cdas. de aceite de oliva
  • 2 tazas de arroz largo
  • 2 tazas de agua caliente o caldo de verduras
  • 1 lata de Guandú con Coco de 312g
  • Sal al gusto
Si podéis encontrar guandú fresco, entonces necesitaríais para 2 tazas de arroz:
  • 1 taza de guandú
  • 1 taza de leche de coco
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Procedimiento

Sofreímos la cebolla, el pimentón y el arroz por 2 minutos.

Agregamos la lata de guandú con Coco y las tres tazas de caldo o agua. Corregimos el punto de sal.

Cuando empiece a hervir, tapamos la olla y cocinamos a fuego lento durante 15 o 20 minutos aproximadamente hasta que el arroz esté cocido.

Si vais a preparar el arroz con guandú fresco, entonces hay ponerlo a cocer primero con la leche de coco y el agua hasta que reduzca un poco y luego añadimos el arroz y la sal. Cocinamos como se explica más arriba.

¡Qué aproveche!

Receta adaptada de la página de Nestlé.

domingo, 16 de junio de 2013

Rosquillas de San Isidro


Las hay tontas, listas, francesas y de Santa Clara, estas rosquillas son de los productos más tradicionales dentro de la gastronomía madrileña. Se suelen comer en el mes de mayo para las fiestas de San Isidro Labrador.

Los cuatro tipos tienen en común la base, diferenciándose solamente por su recubrimiento: Las tontas no llevan ninguno, de allí su nombre; las listas van bañadas con un fondant o glaseado, las de Santa Clara llevan un baño blanco de merengue y las francesas llevan un rebozado de almendra molida.

Después de mucha investigación y la ayuda de varios libros de recetas os presento mi versión de las famosas rosquillas del Santo, espero que os gusten, en casa han volado.

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Ingredientes para las rosquillas
  • 1 kilo de harina
  • ¼ kilo de azúcar
  • 250 mililitros de aceite (mejor de oliva)
  • 9 huevos
  • 2 cucharaditas de anís en grano un poco molido
  • Ingredientes para las coberturas
  • Huevos
  • Agua
  • Azúcar
  • Azúcar glas
  • Almendras molidas
  • Vainilla
Preparación

En un mortero machacamos un poco el anís y luego mezclamos con aceite, huevos y azúcar. Después vamos a ir añadiendo poco a poco la harina; la masa será cada vez más difícil de mezclar, lo mejor es usar las varillas para mezclar pan o terminar de hacerlo con las manos. Hay que trabajarla un poco para que con las manos podamos formar cilindros que luego doblaremos para formar las rosquillas.

Precalentamos el horno a 220 ºC y mientras que se calienta, colocamos las rosquillas sobre la bandeja del horno (normalmente no hace falta engrasar) y las pintamos con una mezcla de huevo, preparada mezclando la misma cantidad de huevo que de yema, a mí me bastó con un huevo y una yema. Se pueden barnizar dos veces. Las horneamos de 15 a 20 minutos o hasta que las rosquillas estén doradas y se hayan agrietado un poco.

Ahora vienen las diferencias.

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Rosquillas tontas

Sólo llevan el barnizado de huevo y después de hornearlas se dejan enfriar y se les rocía con azúcar glas

Rosquillas listas

Además del barnizado de huevo, una vez horneadas y mientras están todavía calientes, las vamos a sumergir en un cuenco con almíbar hecho con medio litro de agua y ¼ kilo de azúcar. Luego las vamos a bañar con un fondant o glaseado. El que yo utilicé es muy sencillo, pero se puede usar el que se desee. Simplemente mezclamos 175 gramos de azúcar glas con 2 o 3 cucharadas de agua caliente y ¼ cucharadita de esencia de vainilla. Si se quiere hacer de limón, en lugar de vainilla echaremos una cucharada de zumo de limón por cada dos de agua.

Hay que darles dos baños con el fondant, la primera recubre toda la parte de arriba de la rosquilla y la segunda se hace una vez seca la primera, dejando escurrir el fondant de manera irregular. Lo más fácil: ponerlas sobre una rejilla para hacerlo.

Rosquillas francesas

Las francesas llevan después del baño de huevo batido una capa generosa de almendra en granillo (molido grueso), luego se hornean igual que las tontas.

Rosquillas de Santa Clara

Son las que llevan un poco más de trabajo. Una vez horneadas se le da una capa de merengue blanco. Para preparar el merengue necesitamos:
  • ¼ kilo de azúcar
  • 125 mililitros de agua
  • 1 clara de huevo montada a punto de nieve
En un cazo al fuego ponemos el agua con el azúcar hasta lograr un almíbar. Cuando se haya logrado una hebra gruesa añadimos la clara de huevo montada a punto de nieve y mezclamos hasta lograr un baño blanco consistente. Bañamos las rosquillas por arriba y las horneamos nuevamente a 150 ºC hasta que el baño de azúcar se haya secado.

Parece mucho trabajo, pero una vez que tengamos todas las cubiertas listas, se hacen muy rápido y el éxito está asegurado.

¡Qué aproveche!

sábado, 15 de junio de 2013

Monkey bread o Pan de mono

Aparentemente se trata de un clásico americano pero el origen de su nombre es incierto. Una versión es que el nombre le viene por su parecido con la araucaria, cuyo nombre en inglés es monkey puzzle tree. Pero a mí me gusta más la que sugiere que su nombre viene del hecho de que los comensales se reúnan alrededor de este pan, haciendo ruidos primitivos, dando saltitos y cogiendo trocitos incesantemente…

En cualquier caso os lo recomiendo, es delicioso y podría comerlo sin parar si no fuese porque el verano está a la vuelta de la esquina y hay que vigilar la línea.

Tan sólo encontré un par de inconvenientes para hacer esta receta, el primero fue que tradicionalmente el MB se hace con masa para biscuits refrigerada; como no encontré las mismas o parecidas aquí decidí hacer la masa yo misma. El segundo problema es que esta masa se hace con buttermilk y tampoco la encontré (ni me apetecía hacerla yo misma), así que mi receta está hecha con masa para biscuits sencillos. Pero os aseguro que no notareis la diferencia.

Si os fijáis en el post en inglés, las cantidades son el doble que aquí. Pero esta es la receta que seguí, siempre podéis doblar las cantidades para conseguir un MB más alto.

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Monkey bread
Ingredientes
  • Masa para biscuits cortada en redondeles. Receta a continuación
  • ½ taza de azúcar blanco
  • 2 cucharaditas de canela en polvo
  • 115 g de mantequilla (1 barra)
  • ¼ taza de azúcar morena
Procedimiento

Precalentamos el horno a 180 º C (350 º F).

Cortamos cada redondel de masa de biscuits en cuartos.

A continuación, combinamos el azúcar blanco con 2 cucharaditas de canela. Echamos esta mezcla en una bolsa de plástico y agitamos para mezclar uniformemente.

Añadimos todos los trozos de masa a la bolsa con la mezcla de canela y azúcar. Le damos un buen meneo para que todos los trozos se despeguen el uno del otro y queden muy bien cubiertos con la canela y el azúcar.

Extendemos de manera uniforme en un molde para Bundt (son esos que tienen un tubo en el medio).
Derretimos la mantequilla junto con ¼ taza de azúcar moreno en una cacerola a fuego medio-alto. Cocinamos, revolviendo durante unos minutos hasta que los dos se mezclen bien y el azúcar se funda. Una vez que la mantequilla de azúcar morena esté lista, se puede verter sobre la masa.

Horneamos durante unos 30-40 minutos hasta que la corteza esté de color marrón oscuro. Retiramos del horno. Y si tenéis la fuerza de voluntad suficiente, dejadlo atemperar de 15 a 30 minutos antes de darle la vuelta sobre un plato. ¡Y a comer!

Biscuits básicos
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Ingredientes
  • 2 tazas de harina
  • 1 cucharada de polvo de hornear
  • ½ cucharadita de sal
  • ½ taza de mantequilla o manteca vegetal
  • ¾ de taza de leche
Procedimiento

En un bol grande tamizamos la harina, el polvo de hornear y la sal. Mezclamos con un tenedor o un mezclador de cuchillas hasta que la mezcla asemeje a unas migas gruesas.

Vertemos la leche en la mezcla de harina, mientras que removemos con un tenedor. Batimos hasta que la masa quede suave, húmeda y que se separe de los lados del bol.

Ponemos la masa sobre una superficie ligeramente enharinada y amasamos (añadiendo un poco más de harina si hiciese falta) hasta que ya no esté pegajosa.

Estiramos la masa hasta que tenga un espesor de 1 cm (aprox.) y cortamos con un cortador de galletas redondo enharinado.

Como podéis ver en las fotos, este Monkey bread lleva por encima una salsa. Normalmente es suficiente con el caramelillo que se forma al hornearlo, pero el mío me pareció un poco seco, así que preparé esta salsa de caramelo. Sólo usé una pequeña cantidad, el resto se puede usar para untar en pan, tomar con fruta o comer a cucharadas, porque está buenísimo. Os doy la receta.

Salsa de caramelo

Ingredientes
  • 1 taza de azúcar
  • 1 cucharada de jarabe de maíz
  • ¼ de taza de agua
  • ½ nata líquida, caliente
  • 2 cucharadas de mantequilla sin sal, suavizada
  • ½ cucharadita de sal marina fina de grano
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
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Procedimiento

En una cacerola de fondo grueso (de por lo menos 5 tazas de capacidad), mezclamos el azúcar, el jarabe y el agua hasta que el azúcar esté completamente humedecida.

Llevamos al fuego, revolviendo constantemente, hasta que el azúcar se disuelva y el almíbar empiece a burbujear. Dejamos de remover y lo dejamos hervir sin tocarlo hasta cambie de color a un tono ámbar oscuro. Inmediatamente retiramos del fuego y poco a poco y con cuidado vertemos la crema caliente en el caramelo. La mezcla hervirá mucho y saldrá vapor, así que tened mucho cuidado.
Con una espátula de silicona resistente al calor o una cuchara de madera revolvemos la mezcla hasta que quede suave, raspando lo que se haya quedado depositado en el fondo. Si queda algún grumo, lo llevamos nuevamente al fuego y revolvemos hasta que se disuelva. Agregamos la mantequilla y la sal.

Dejamos que la salsa se enfríe durante 3 minutos. Añadimos la vainilla y revolvemos suavemente.

¡Qué aproveche!

viernes, 14 de junio de 2013

Tarta Sacher

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La historia de esta tarta es bastante interesante la verdad, sobre todo desde el punto de vista legal.

La tarta sacher de este post es una versión de la “Eduard Sacher-Torte” y no de la “Original Sacher Torte” del Hotel Sacher. La principal diferencia está en que la primera sólo lleva una capa de mermelada de albaricoque, mientras que la segunda lleva también una capa de mermelada en medio.

Las dos versiones surgen como consecuencia de una  disputa legal entre los descendientes del creador, la pastelería Demel y el Hotel Sacher. Aquí está el enlace por si quieres saber más sobre ella.

La receta que he seguido la encontré en la BBC, por Mary Berry.

Ingredientes
  • 140g chocolate semi-dulce
  • 140g de mantequilla sin sal, suavizada
  • 115g azúcar en polvo
  • ½ cdta extracto de vainilla
  • 5 huevos, separados
  • 85g Almendras molidas
  • 55g harina, tamizada
  • 6 cucharadas de mermelada de albaricoque, tamizada
Glaseado de chocolate
  • 140g chocolate semi-dulce
  • 200ml de nata líquida
Para las letras
  • 25g chocolate con leche
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Procedimiento

Precalentamos el horno a 180 º C (350 º F). Engrasamos un molde redondo hondo de 23cm (9 pulgadas). Cubrimos la base con papel de horno.

Rompemos el chocolate en trozos; derretimos suavemente en un recipiente puesto al baño maría, removiendo de vez en cuando, dejamos enfriar un poco. Batimos la mantequilla en un bol hasta que esté muy suave, añadimos gradualmente en el azúcar y batimos hasta que la mezcla esté suave y esponjosa. Añadimos el chocolate y el extracto de vainilla y batimos nuevamente. Añadimos las yemas y batimos. Después echamos las almendras molidas y la harina tamizada y mezclamos con movimientos envolventes.

En otro tazón, batimos las claras de huevo hasta que estén a punto de nieve. Añadimos alrededor de un tercio a la mezcla de chocolate y revolvemos vigorosamente. Añadimos el resto de las claras y las mezclamos  suavemente las claras.

Vertemos la mezcla en el molde preparado y alisamos la superficie.

Hornear durante unos 45-50 minutos, o hasta que la tarta haya subido y un palillo insertado en medio salga limpio.

Dejamos enfriar en el molde durante unos minutos, la sacamos, le damos la vuelta, quitamos el papel y dejamos que se termine de enfriar sobre una rejilla.

Para hacer la cobertura, calentamos la mermelada de albaricoque en una cacerola pequeña y luego repartimos uniformemente sobre la parte superior y los lados del pastel frío. Dejamos reposar.

Rompemos el chocolate en pedazos. Calentamos la nata sin que llegue a hervir, retiramos del fuego y añadimos el chocolate. Revolvemos hasta que el chocolate se haya derretido, lo dejamos refrescar un poco.

Colocamos el pastel sobre una rejilla puesta sobre un pedazo de papel de pergamino.

Vertemos la crema o salsa de chocolate en el centro de la tarta. Extendemos suavemente sobre la parte superior y los lados con una espátula y dejamos endurecer (en la de la foto no esperamos).

Para las letras, rompemos el chocolate con leche en trozos y lo derretimos suavemente en un recipiente puesto al baño maría (o en el microondas). Lo echamos en una manga pastelera con una boquilla pequeña (yo usé el 2 o el 3 de Wilton) y escribimos “Sacher” (o lo que queramos) en la parte superior y dejamos que se seque.

Para una sachertorte más alta, podéis hornear dos tartas y colocar una encima de la otra con una capa de mermelada de albaricoque en medio antes de verter el chocolate.

Mi veredicto acerca de este pastel es que es delicioso, el chocolate negro con la mermelada de albaricoque es una mezcla maravillosa. El pastel queda muy tierno y con un sabor muy especial.

¡Qué aproveche!

jueves, 13 de junio de 2013

Atún Encebollado

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Hoy os traigo una receta muy típica de mi país, Panamá (aunque también se prepara en otras regiones). Una comida perfecta para estos días de Semana Santa. Los ingredientes son pocos y fáciles de encontrar, así que no hay excusa para no hacerla.

El mejor acompañamiento para este atún sería un arroz blanco, pero si queréis darle un toque aún más panameño podéis hacer unos patacones o unas hojaldas y ya ni os cuento. ¡El plato perfecto!

Ingredientes

  • 800 gramos de atún
  • 3 cebollas medianas
  • 2 dientes de ajo
  • 10 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cucharada de vinagre de jerez
  • ½ vaso de agua
  • ½ cucharada pequeña de pimentón dulce
  • ½ cucharada pequeña de orégano seco
  • 1 hoja de laurel
  • Sal y pimienta negra
Procedimiento

Picamos la cebolla en juliana y el ajo en láminas. El atún debe estar cortado en cuadraditos de unos 2 centímetros. Sazonamos con sal y pimienta molida al gusto.

Calentamos en una cacerola sobre fuego medio-alto 6 de las 10 cucharadas de aceite. Cuando esté el aceite caliente doramos el atún por todos lados, lo retiramos del fuego y reservamos.

En la misma cacerola, añadimos las 4 cucharadas de aceite restantes y doramos en ella los ajos. Luego añadimos la cebolla, la hoja de laurel y un poco de sal.

Bajamos el fuego y rehogamos hasta que la cebolla esté tierna (20 o 30 minutos).

Cuando la cebolla esté suave y doradita, añadimos la cucharada de vinagre y rascamos el fondo de la cacerola para recuperar lo que haya dejado el atún.

Apartamos la cacerola del fuego, añadimos el orégano y el pimentón, removemos un poco y añadimos el agua y el atún que teníamos reservado. Llevamos la cacerola otra vez al fuego y dejamos cocer a fuego medio hasta que se evapore el agua.

Comprobamos el punto de sal y servimos.

¡Qué aproveche!
 
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