miércoles, 7 de noviembre de 2012

Secreto Ibérico con manzanas caramelizadas


La receta de hoy es sencilla pero muy sabrosa. Elaborada con productos de temporada y perfecta para estos días de otoño.

Al parecer, hace una veintena de años, al dueño de un bar de Sevilla se le ocurrió ofrecer una tapa con pequeños trozos de algunas partes de cerdo ibérico simplemente adobadas y pasadas por la plancha. El éxito fue rotundo y la práctica se extendió por toda la ciudad, saltando más tarde a las demás provincias andaluzas, después a Extremadura, a Madrid y al resto del país y hoy día estas carnes, tradicionalmente destinadas a la producción de embutidos, se consideran una verdadera maravilla, que se asemeja por su composición grasa y por su sabor a la carne de vacuno Kobe.

Una de estas piezas es el secreto. Hay dos teorías para explicar su nombre: la primera alude a que los carniceros las guardaban para ellos mismos, por su calidad, y la segunda a que está escondida, tapada por la grasa y adherida a la hoja de tocino.

Secreto de Ibérico con manzanas caramelizadas

Ingredientes
Para 4 personas
  • ½ kilo de secreto ibérico
  • 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 copa de Pedro Ximénez
  • Sal Maldon
  • Pimienta
Guarnición
  • 2 manzanas Golden
  • 1 cucharada de azúcar
  • 1 cucharada de mantequilla
  • ½ kilo de patatas
  • ½ cebolla
  • 1 chorreón de aceite


Procedimiento

Pelamos las patatas, las cortamos en rodajas como para tortilla, las mezclamos con la cebolla picada y las colocamos en una fuente de horno engrasada, regamos con el aceite y las llevamos al horno precalentado a 180 ºC (350 ºF) durante 45 minutos.

Cortamos las manzanas en octavos, pelamos cada trozo. Fundimos la mantequilla con el azúcar en una sartén y salteamos los gajos de manzana hasta que tomen un bonito color dorado y se caramelicen.

Cortamos el secreto en filetes sesgados no muy gruesos. Calentamos el aceite muy fuerte en una sartén de hierro y hacemos los filetes por ambos lados, hasta que quede algo tostado el exterior y rosado por dentro. Los sacamos de la sartén y sazonamos con unas escamas de sal maldon y pimienta. Reservar y mantener calientes.

Desglasamos la sartén con el Pedro Ximénez, hasta conseguir una salsa un poco densa.
Servimos la carne acompañada de unos gajos de manzana, las patatas y bañamos con un poco de la salsa. Todo muy caliente.

¡Qué aproveche!

Fuente: Las excelencias del cerdo, de Ismael Díaz Yubero. Recetas de Mª Jesús Gil de Antuñano

Pastel de manzana



Pastel de manzana


La receta de hoy la saqué de Joy of Baking, una de mis páginas favoritas, porque con sus recetas nunca fallas. No he cambiado nada, lo único que hago ahora es daros la versión en español para que también podáis hacerla en casa. En la introducción a la receta te dicen que lo importante del apple pie es la masa y las manzanas (dah!) en cuanto a la masa, yo usé una masa Brisa que compré en el súper (vosotros podéis hacer lo mismo, usar vuestra receta o bien seguir la que os dejo aquí debajo), en cuanto a las manzanas, usé Golden Delicious, pero también podéis usar Granny Smith o elegir varios tipos y mezclarlas.

Bueno, vamos con la receta.

Ingredientes

Pie Crust
  • 2 ½ tazas (350 gramos) de harina
  • 1 cucharadita de sal
  • 2 cucharadas (30 gramos) de azúcar
  • 1 taza (226 gramos) de mantequilla sin sal, fría y cortada en cuadraditos de aprox. 1 pulgada (2,5 cm)
  • De ¼ a ½ taza (60 – 120 ml) de agua helada
Relleno
  • 1,1 kg (2 ½ libras) de manzanas (aproximadamente 6 grandes), peladas, sin corazón y rebanadas en rodajas de 1/4 pulgada de espesor (más o menos)
  • ¼ taza (50 gramos) de azúcar
  • ¼ taza (55 gramos) de azúcar morena
  • 1 cucharada de jugo de limón
  • 1 cucharadita de canela en polvo
  • ¼ cucharadita de nuez moscada (opcional)
  • ¼ cucharadita de sal
  • 2 cucharadas (28 gramos) de mantequilla sin sal
  • 1 ½ cucharadas (15 gramos) de maicena (harina de maíz)


Procedimiento

Crust Pie: En un procesador de alimentos, echamos la harina, sal y azúcar y movemos hasta que se mezclen. Añadimos la mantequilla y mezclamos hasta que la masa tenga apariencia como de bolitas pequeñas (unos 15 segundos).

Vertemos ¼ taza (60 ml) de agua en un chorro lento y constante, a través del tubo de alimentación hasta que la pasta apenas se ligue al ser pellizcada. Si es necesario, añadimos más agua. No trabajarla más de 30 segundos.

Colocamos la masa sobre la superficie de trabajo y formamos una bola. Dividimos la masa en dos, y las aplanamos un poco hasta formar un disco, cubrimos con papel plástico y refrigeramos por aproximadamente una hora antes de usarla.

Después de que la masa se haya enfriado suficientemente, sacamos una porción de la masa de la nevera y la colocamos sobre una superficie ligeramente enharinada. La estiramos para cubrir la base del molde (unos 30 cm de circunferencia). Retiramos el exceso de harina y cortamos los bordes para que encaje en el molde. Cubrimos con papel plástico y llevamos nuevamente a la nevera.

Después sacamos la otra mitad de la masa, la estiramos y la llevamos nuevamente a la nevera para que esté lista para cubrir las manzanas cuando el relleno esté listo.

Relleno: En un tazón grande, combinamos las manzanas en rodajas con el azúcar, zumo de limón, canela molida, nuez moscada y sal. Dejamos reposar a temperatura ambiente durante al menos 30 minutos o hasta tres horas. Luego, colocamos las manzanas y los jugos que hayan soltado en un colador colocado sobre un recipiente grande (para recoger los jugos). Dejamos escurrir las manzanas durante unos 15-30 minutos o hasta que tengamos alrededor de ½ taza (120 ml) de jugo.

Rociamos una taza de medir resistente al calor con un aerosol con aceite vegetal y vertemos los jugos dentro más las 2 cucharadas (28 gramos) de mantequilla sin sal. Lo metemos en el microondas y hervimos el líquido, en máxima potencia, aproximadamente 5 ó 7 minutos, o hasta que el líquido se haya reducido a más o menos 1/3 taza (80 ml) y tenga consistencia de caramelo o sirope ligero. (Si se prefiere, esta reducción se puede hacer sobre el fuego).

Mientras tanto, sacamos de la nevera la parte de masa que será la tapa del pastel y la dejamos a temperatura ambiente durante unos 10 minutos, para que se ablande un poco. Pasamos las rodajas de manzanas a un recipiente grande y mezclamos con la maicena. A continuación, vertemos el almíbar reducido sobre las manzanas y revolvemos bien. Echamos las manzanas y su jarabe en la base del pastel.
Humedecemos los bordes de con un poco de agua y luego colocamos la parte superior sobre las manzanas.

Esconderemos cualquier exceso de masa por debajo de la corteza inferior y luego doblaremos los bordes con los dedos o con un tenedor. Con un cuchillo afilado, hacemos cinco ranuras en el centro de la tarta (de dentro hacia afuera) para permitir que el vapor escape. Cubrimos el pastel con papel plástico y lo colocamos en la nevera mientras precalentamos el horno a 220 ºC (425 ºF).

Colocamos la parrilla del horno en el nivel inferior y ponemos un trozo de papel de aluminio para retener los jugos de manzana que puedan escapar de la tarta. Horneamos durante unos 45 a 55 minutos o hasta que los jugos comienzan a burbujear a través de las rendijas y las manzanas estén tiernas (no blandas) cuando un palillo o un cuchillo afilado se inserta a través de una de las rendijas.

Debemos asegurarnos de cubrir los bordes de la tarta con un anillo de papel de aluminio para evitar dorarlos en exceso después de aproximadamente 30 minutos. Retiramos la tarta del horno y la refrescamos sobre una rejilla cerca de 3-4 horas antes de cortar. Servimos caliente o a temperatura ambiente con helado de vainilla o nata montada.

¡Qué aproveche!

Panecillos de aceituna




De mi experiencia holandesa de hace unos años, lo que recuerdo con especial cariño son las amistades que hicimos durante nuestros 3 años en La Haya. En esa ciudad existe una comunidad internacional muy grande y es muy fácil terminar formando parte de un grupo tan diverso como el nuestro. Chile, Brasil, Israel, Francia, USA, México, Ecuador, Bélgica o el Líbano son sólo algunas de las nacionalidades que componían nuestro grupo.

Precisamente mi amiga Maya, del Líbano, fue quien me dio la receta que os traigo hoy. Maya solía hacer unos brunchs impresionantes en su casa, ocupándose ella de gran parte de las recetas, las cuales eran obviamente típicas de su país.

Me parece que ella y su familia andan ahora por Los Ángeles, así que si alguien la ve, dadle mis saludos…

Cuando probé estos panecillos me parecieron deliciosos, y no podía creer que fuera tan fáciles de hacer.

Pero adivinad qué, ¡lo son! Tan simples, tan rápidos y tan deliciosos. Tenéis que probarlos, estoy segura de que os encantarán. Además, no llevan levadura, así que hace falta esperar demasiado para poder saborearlos.

Panecillos de Aceituna

Ingredientes
  • ½ kg de harina
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 1 cucharada de polvos de hornear
  • Sal
  • ¾ tazas de aceite de oliva virgen extra
  • 2 tazas de agua
  • 2 tazas de aceitunas negras picadas
Procedimiento

Precalentar el horno a 220 ºC (428ºF).

En un tazón mediano, mezclamos la harina, polvo de hornear y la sal. En otro tazón, mezclamos el agua y el aceite de oliva. Agregamos la mezcla de harina y mezclamos un poco. Añadimos las aceitunas, y amasamos hasta que los trozos se distribuyan bien y la masa esté tersa.

Es posible que la masa esté aún un poco pegajosa, si es así añadiremos harina poco a poco hasta que sea fácil manipularla para hacer las bolitas.

Colocamos los panecillos sobre una bandeja de horno cubierta con papel antiadherente y los dejamos reposar 20 minutos antes de llevar al horno durante 25 – 30 minutos o hasta que estén un poco doraditos.

Estos panecillos quedan bastante densos, por lo que son perfectos para “dippear”.

¡Qué aproveche!

Tortilla de patata



Ya sé lo que me vais a decir: ¿tortilla de patatas?, ¡venga ya! Pero tened en cuenta que este blog lo leen personas de distintos países y culturas que no tienen porqué saber necesariamente cómo se hace una tortilla de patatas.

De hecho, me habría venido fenomenal a mi encontrarme con un post como este hace 20 años cuando llegué a Madrid, con 19 añitos y sin saber cómo freír un huevo...bueno, vale, exagero, sabía freír un huevo, pero tortilla de patata ni por asomo.

Así que este post se lo dedico a todas aquellas personas, inmigrantes, turistas, estudiantes, que quieran aprender uno de los platos más básicos y típicos de la cocina española. Espero que os sirva.




Para mí, una verdadera tortilla española sólo lleva huevos, patatas y cebolla. A algunas personas no les gusta la cebolla y no la ponen, eso también es aceptable; pero cuando se le añaden otros ingredientes me parece que deja de ser una verdadera tortilla de patata.

Pero esta es sólo mi opinión, vosotros podéis agregar otros ingredientes si os apetece; los más populares son calabacines, berenjenas, guisantes, chorizo ​​… Pero recordad que tenéis que probarla aunque sólo sea una vez con patata, cebolla y nada más, os va a encantar.

Ok, dicho esto me parece un poco absurdo por mi parte el daros una receta, porque es muy simple y hay ya un montón de recetas en Internet. Pero tengo que escribir algo para acompañar estas fotos ¿no os parece?

Las cantidades aquí son para una tortilla grande o mediana, para 5 o seis personas si se toma para comer o cenar acompañada de una buena ensalada. Pero si preferís tomarla en plan tapa (es decir, cortada en trozos pequeños y acompañada de pan), entonces tendréis suficiente para una pequeña reunión de amigos.

Ingredientes
  • 6 ó 8 huevos grandes
  • 500-600 g de patatas
  • 1 cebolla pequeña
  • Aceite de oliva
  • Sal


Procedimiento

Lavar, pelar y cortar las patatas en rodajas finas. Pelar y picar la cebolla.

Calentar el aceite de oliva en una sartén, (suficiente como para cubrir las patatas) y freír las patatas, junto con la cebolla, a temperatura moderada hasta que estén blandas, pero no doradas (o por lo menos no mucho). Retirar y escurrir sobre papel de cocina, luego mezclar con los huevos batidos. Añadir sal al gusto.
Eliminar el exceso de aceite de la sartén o utilizar otra con tan sólo una fina capa de aceite. Verter la mezcla y freír lentamente a una temperatura media-baja.

No se necesita mucho tiempo, cuando veáis que ha cuajado en un lado y comienza a cuajar por la parte superior es el momento de darle la vuelta. Esto puede parecer complicado, pero sólo necesitáis un plato más grande que la sartén o una tapa plana. Se coloca encima de la sartén con una mano, con la otra sujetamos el mango de la sartén y giramos con un movimiento rápido y firme.

Luego deslizamos con cuidado la tortilla de vuelta en la sartén para terminar de cocinar por el otro lado. A algunas personas les gusta que la tortilla quede un poco hecha en el centro, por lo que el tiempo de cocción dependerá del punto que queráis darle.

Espero que disfrutéis de esta receta. Para otras versiones de tortilla de patatas podéis ir a Chica Andaluza o Hot, cheap & easy, sus recetas son fantásticas.

¡Qué aproveche!

Macarons


Sé que no he estado muy habladora últimamente. Pero sigo aquí, aunque muy liada con los niños, la casa y la cocina. Para compensaros por mi larga ausencia, os muestro los macarons que he hecho hoy.

Macarons con dulce de leche y almendra

La base es la misma para los tres tipos, lo único que varía son los rellenos. En este post tenéis la receta de los macarons básicos y del ganache de chocolate blanco, además de una plantilla para que os queden todos iguales. En aquella ocasión utilicé frambuesas, hoy la fruta elegida ha sido el mango, mango español nada más y nada menos. Muy sabroso, ¡sí señor!

Macarons con chocolate blanco y mango

Los otro dos ganaches son el de chocolate y el de dulce de leche con almendra crocanti. Pero he de confesar que el dulce de leche lo compre ya hecho, así que sólo publico la receta del de chocolate.

Como veis esto de los macarons no tiene mayor complicación, sólo hace falta un poco de paciencia y práctica para hacer las “galletas”, lo demás es coser y cantar.

Macarons con chocolate

Ganache de chocolate
  • 150 g de chocolate negro en trocitos
  • 150 ml de nata líquida
  • 1 cucharada de azúcar moreno
  • Una pizca de sal
Procedimiento

Ponemos el chocolate en un cuenco refractario. Vertemos la nata y el azúcar en un cazo pequeño y calentamos al fuego hasta que el azúcar se disuelva y la nata rompa a hervir. Añadimos la sal y vertemos la nata caliente sobre los trocitos de chocolate, removiendo bien hasta que se funda. Esperar a que se enfríe y espese antes de usar.

Ya sólo queda cubrir una mitad con una pequeña cantidad del relleno elegido, colocar encima la otra mitad y presionar suavemente para que el relleno sobresalga un poco por los lados.

En el caso del dulce de leche, le eché un poco de almendra crocanti por encima y luego presioné los lados sobre trozos de almendra para que quedaran pegados algunos.

A los de chocolate simplemente los espolvoreé con un poco de cacao por encima y a los de chocolate blanco les puse unos pequeños trocitos de mango dentro.

Espero que os gusten estas sugerencias.



¡Qué aproveche!
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